Euskadi y Navarra vivieron ayer una nueva jornada de violencia callejera, en protesta por la muerte de dos presos vinculados con el entorno de ETA. Portugalete fue escenario de los incidentes más graves, poco después de que los restos de Roberto Sáinz llegaran al cementerio y se dispersasen los simpatizantes de la izquierda abertzale allí concentrados; pero para entonces la 'kale borroka' había sacudido también con fuerza otras localidades vascas y navarras.
Portugalete sufrió a partir de las ocho y media de la tarde una serie de desórdenes generalizados, según el Departamento de Interior. Desconocidos volcaron y quemaron contenedores, apedrearon el batzoki y rompieron los cristales de Caja Madrid y de Vodafone en Carlos VII. El ataque más grave fue el perpetrado contra una sucursal de la BBK en la calle María Díaz de Haro. Según la Ertzaintza, los radicales lanzaron un contenedor contra la entidad y le prendieron fuego. Las llamas causaron importantes daños y ennegrecieron la fachada de un hostal contiguo.
También en Vizcaya, fueron atacados el juzgado de paz de Markina y una oficina de seguros en Barakaldo. Ambos atentados se produjeron hacia las 2.25 horas de la ma- drugada de ayer. En el municipio de la margen izquierda, los radicales arrojaron un 'cóctel molotov' contra la cristalera del edificio Mapfre, en el barrio de Beurko. En Markina, lanzaron líquido inflamable en la puerta del juzgado.
Alrededor de la medianoche del viernes, grupos de desconocidos colocaron barricadas con neumáticos en la autovía que conecta Pamplona con Vitoria, a la altura de Bacaicoa; y en la línea férrea entre Etxarri-Aranatz y Uharte Arakil. Un «fuego de grandes dimensiones», según la delegación del Gobierno en Navarra, obligó a interrumpir el tránsito de trenes durante tres cuartos de hora, provocando retrasos en el tren Barcelona-Irún. También en la comunidad foral, los violentos pintaron la palabra 'asesinos' en la sede del PSN en Villava y en la de UGT en Tafalla.
En Guipúzcoa, varios encapuchados arrojaron a primera hora de la madrugada del sábado botellas con pintura contra el domicilio del alcalde de Rentería, el socialista Juan Carlos Merino. Asimismo, radicales apedrearon el Ayun- tamiento de Zumarraga y el juzgado de Bergara.