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Lunes, 6 de marzo de 2006
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CULTURA
ÁLAVA    VIZCAYA
 
EDICIÓN IMPRESA
 
GRANDIOSO. El acueducto de Segovia, que preside el casco histórico de la ciudad, transcurre 13 kilómetros soterrado y 900 metros al descubierto. / EL CORREO
CULTURA
El acueducto de Segovia es un longevo anciano que, a pesar de tener todavía mucha vida por delante, padece varias enfermedades crónicas. Es el precio que tiene que pagar por pasar 2000 años a la intemperie, sufriendo el calor aplastante del verano, las heladas y nevadas del invierno, la polución de la vida moderna, la visita de aves que anidan entre sus rocas, el desgaste que provoca la humedad, y así se podrían enumerar incontables causas. Aunque nadie puede poner en duda su fortaleza. Sus 166 arcos de piedra granítica constituidos por sillares y unidos sin ningún tipo de argamasa siguen en pie. Piedra sobre piedra. Sin duda la obra es un ingenioso equilibrio de fuerzas que, a pesar de su entereza, se deteriora poco a poco.
 
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