En comparecencia ante los medios, el representante de los vecinos Juan Carlos Antón ha lamentado que, a pesar de las decenas de denuncias presentadas en los últimos años por problemas generados en torno a pensiones y pisos en los que se alojan "personas con actitudes absolutamente inaceptables", siempre han recibido "el silencio administrativo por respuesta".
A su juicio, el incendio del sábado "no es casual" y sucesos similares "se repetirán seguro" si nadie pone los medios para evitarlo, ya que en el barrio se concentran viviendas que funcionan como pensiones "sin las mínimas condiciones de habitabilidad", como por ejemplo las más de 20 que hay abiertas en esa misma calle San Francisco.
Asimismo, ha censurado la existencia de algunos propietarios de pisos que "se aprovechan" de la miseria de esas personas y alquilan las viviendas, permitiendo el subarrendamiento de habitaciones e incluso camas, donde "se almacenan hacinadas" hasta 40 personas en 100 metros cuadrados.
Hornillos en las habitaciones
Los vecinos han recordado que se han originado incendios similares puesto que los inquilinos cocinan con hornillos en las habitaciones y que hace siete años ya se produjo una muerte en similares circunstancias, por lo que "responsabilizamos de esas muertes a quienes dan licencia" para que funcionen esos pisos.
Por todo ello, han exigido "un cambio de actitud" en el Ayuntamiento puesto que sólo se podrá regenerar realmente el barrio "si hay voluntad" para ello. En su opinión, "parece que al consistorio no le interesa regenerar realmente el barrio para seguir cobrando de Bruselas las ayudas que recibe por la lucha contra la exclusión social".
Otra vecina de esa misma asociación, Valentina de Castresana, ha explicado que de las 10 viviendas del inmueble incendiado, siete actuaban como pensiones, de una u otra manera, lo que evidencia la concentración de esos pisos. También ha dicho que algunas ONGs gestionan los alquileres "pero nunca aparecen por allí y les dejan abandonados, a pesar de las peleas, de la venta de droga y de los problemas con los vecinos, hasta el punto de que hace un año una persona falleció en un piso de Cáritas y nadie se dio cuenta hasta que se supo por el olor".