Componentes del grupo bilbaíno Passamezzo Antico, con J. C. García Bernal al clave, sustituyendo a J. M. Ibarra, y el flautista W. Hazelet madrugaron el sábado con el animoso primer concierto del día repleto de exquisiteces del barroco instrumental alemán. Empapados en la interpretación de época hicieron que se sintiera la alegría armoniosa y serenidad expresiva en las obras elegidas de Bach y Teleman.
La Coral de Bilbao con el organista Daniel Oyarzabal, Sinfonía Varsovia y dirección de Gorka Sierra interpretaron una de las obras más sentidas de la música barroca española en la muy digna interpretación del Oficio y Misa de Difuntos de José de Nebra. Las voces y la muy maleable Sinfonía Varsovia aportaron la gravedad con la que Gorka Sierra recrea tan importante música.
La Capilla Peñaflorida, con sus dos décadas largas de experiencia en la interpretación de la música antigua, expuso su excelencia artística en la versión serenísima de una joya del barroco religioso español: Misa Pro Defunctis, de Antonio Soler. Se intercalaron acertadamente varios momentos organísticos de los clásicos vascos Gamarra y Larrañaga así como un Salmo atribuido a Peñaflorida. Las ocho voces y los tres instrumentos comunicaron expresivamente toda intención del director Josep Cabré.
Por su parte Asier Polo, solista, I. Atutxa, chelo, E. Solinís, tiorba y guitarra barroca, con el clavecinista García Bernal hicieron maravillas sonoras del barroco instrumental con dos sonatas de Vivaldi. El violonchetista bilbaíno impresionó con la suite nº 2 de Bach. Fue una profunda sucesión del más puro arte sonoro.