Alavesista sí; aficionado menos. Desde esta perspectiva veo a nuestro Deportivo Alavés. Son muchos los domingos que por trabajo hago cantidad de kilómetros en solitario, dejando lejos mi ciudad. En esas largas tardes la magia de las ondas se cuela en el habitáculo de mi coche y me trae los detalles de la pugna de nuestro Alavés por mantener su gloria.
No hace falta ser un seguidor acérrimo para sufrir esos últimos segundos en los que se pierde ese punto tan necesario.
Cuando estás lejos de tu ciudad tienes la sensación de que lo que dejas es más tuyo. Más entrañable.
Qué extraños y agradables sentimientos cuando en otras tierras escuchaba a los que me rodeaban comentar la proeza, en un partido épico, de un Deportivo Alavés que en aquella final de la Copa de la UEFA puso contra las cuerdas a un rival gigante, el Liverpool. Algunos no sabían en qué lugar geográfico situarlo. Fue la 'era Mané'.
Y ¿ahora?
Las extravagancias de su presidente han sumido al equipo y a la afición en la mayor confusión, rabia e incertidumbre.
Ha hecho del Alavés un circo. Estamos siendo conocidos, pero no precisamente por los triunfos.
¿En qué condiciones pueden salir al campo unos jugadorees a los que se les llama mercenarios? Ciertamente cobran por su dedicación al club, pero también tienen sentimientos y no los dejan en el vestuario. En muchas jornadas deportivas vibran al unísono con su incondicional afición alavesista. Conviene no olvidar que la preparación psicológica es elemental en un partido.
Cuando redacté este escrito, vosotros, la afición, os estábais manifestando en protesta camino de Mendizorroza, rumiando vuestra rabia y pidiendo una dimisión. No estuve aquella tarde con vosotros en el campo, como otros muchos domingos de ocupación laboral, pero este alavesista está con vosotros.
¿TARJETA ROJA A PITERMAN! ¿ÁNIMO EQUIPO Y AFICION!