El Correo Digital
Lunes, 6 de marzo de 2006
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DEPORTES
TAU CERÁMICA
Una vacante muy sensible
La baja de Scola concedió a Splitter el protagonismo bajo los aros y dio minutos a Drobnjak, pero enturbió al máximo la fluidez ofensiva del TAU
Una vacante muy sensible
Tiago Splitter pelea por una mejor posición en el rebote con el veterano Hopkins. / IGOR AIZPURU
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La ausencia de Luis Scola en el duelo ante el Fórum obligó ayer al TAU a un ejercicio de cintura del que salió como pudo. El poste porteño es, a día de hoy, un hombre clave en los esquemas de Perasovic, no sólo por su contratasda capacidad ofensiva, sino porque su sola presencia condiciona desde el primer minuto la defensa del rival y le obliga a prestar máxima y constante atención sobre su sombra. Es la misma vigilancia que acaba por conceder a sus compañeros muchas más opciones de canasta. Además, Luis Scola forma una sociedad casi telepática con Pablo Priogioni que convierte el recurso del 'bloqueo y continuación' y un arte.

Mientras el capitán azulgrana observaba ayer el choque desde el banquillo, su compatriota en la posición de base parecía sentirse incompleto. En ataque, los bloqueos de los hombres altos del TAU se sucedían con insistencia, pero Prigioni no encontraba la llave para servir el balón en una posición cercana al aro. De ahí que en el choque de ayer, sus manos retuvieran el balón durante más tiempo de lo recomendable, buscando la chispa habitual que se enciende con Scola. Pero ni Tiago Splitter ni Kornel David ni Predrag Drobnjak pudieron tender el puente y el juego ofensivo azulgrana se quedó sin su recurso.

En todo caso, la figura del poste brasileño cobró ayer mayor relevancia y puso en su muñeca el peso de la anotación interior baskonista. Tras él, Kornel David trató de multiplicarse con fortuna dispar. Al menos, ambos recibieron la inestimable ayuda en el rebote de Travis Hansen, que ayer logró la mejor marca de capturas, once, de su equipo.

Descolocado en defensa

Predrag Drobnjak disfrutó de una ración de tiempo en cancha inhabitual. El montenegrino permaneció 17 minutos en sobre el parqué, anotó 6 puntos y recogió dos rebotes, pero su entrada no dejó de ser una solución de urgencia ante los problemas de personales de sus compañeros. Ante las apreturas, supo contenerse en el apartado de faltas, pero perdió de manera rotunda la partida contra sus pares más habituales, Bernarnd Hopkins y Guillermo Rejón. En defensa, se mostró lento en la reacción y sin contundencia para sacar partido de un físico superior en altura y peso. Eso sí, la grada volvió a transmitirle su apoyo, deseosa de asistir a la redención de Drobnjak.



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