 Luengo intenta superar a Carlos Suárez. / EFE |
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| PAMESA 81 - ESTUDIANTES 88 |
Pamesa Valencia: (24+21+19+17) Avdalovic (11), Luengo (4), Timinskas (17), Dikoudis (11), Garcés (19) -quinteto inicial-, Harrington (3), Miralles (2), Sklavos (9), Yebra (5) y Stoykov.
Adecco Estudiantes: (18+22+22+26) Azofra (6), Suárez (21), Jiménez (7), Iturbe (15), Mc Donald (17) -quinteto inicial-, Jasen (7), Sergio Rodríguez (15), Bueno, Mendiburu y Vidaurreta.
Árbitros: De la Maza, Llamazares, Araña. Sin eliminados. |
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El Estudiantes logró una trabajada victoria en su visita al Pamesa en un choque en el que estuvo liderado por sus dos mejores promesas: Carlos Suárez, que con su trabajo se convirtió en el referente colegial, y Sergio Rodríguez, que controló el ritmo del choque en el último cuarto, cuando los visitantes dieron el golpe de gracia.
El Pamesa llevó el peso durante buena parte, pero le faltó tranquilidad, calidad e inteligencia para romperlo. En el tramo final le atenazó la crisis de resultados y juego que arrastra y que le ha llevado a encadenar su quinta derrota como local.
Duelo en la zona
El choque comenzó con un duelo de pesos pesados bajo los tableros: Garcés tiraba del Pamesa y McDonald mantenía a los colegiales. El equilibrio no duró porque encabezados por Dikoudis los valencianos pronto se metieron en el choque y, en cambio, sólo Suárez acudió a echar una mano al estadounidense. La gran labor del joven alero estudiantil no bastó para darle la vuelta al duelo, pero sí para igualarlo (31-32, m. 14).
Pero el Pamesa no se vino abajo. Casas recurrió de nuevo al músculo de Garcés y apostó por una zona que complicó los ataques estudiantiles. Además, Avdalovic y Timinskas serenaron la ofensiva 'taronja' y le permitieron coger aire antes del descanso (45-40).
Tras el intermedio, el Pamesa golpeó de nuevo. Tres triples casi consecutivos que le pusieron en disposición de romper el choque, pero Azofra no le dio tiempo a hacerlo, rápidamente engrasó la maquinaria y puso a producir a Suárez y Jiménez. Al Pamesa comenzó a pesarle la presión de no haber roto el encuentro. Jasen e Iturbe castigaron sus lagunas defensivas desde la línea de 6,25 y Casas se vio obligado a pedir un tiempo muerto para frenar la descomposición de los suyos (66-70, m. 34). Pero Sergio Rodríguez ya le había cogido el pulso al encuentro y no lo cedió hasta el final.