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Lunes, 6 de marzo de 2006
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La ola de violencia interreligiosa que asuela Irak pasa factura a Al-Yafari
Aumentan las voces que exigen a la alianza chií que el actual primer ministro no presida el nuevo Gobierno
La ola de violencia interreligiosa que asuela Irak pasa factura a Al-Yafari
Un iraquí blande una pistola durante una marcha contra el Gobierno en la ciudad de Kut. / AP
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Las presiones para que el primer ministro iraquí, Ibrahim al-Yafari, renuncie se incrementaron ayer, mientras responsables kurdos y chiíes aseguraron que el nuevo Parlamento estará preparado para iniciar sus sesiones en cuestión de días. La reciente ola de matanzas sectarias ha complicado aún más las negociaciones sobre un nuevo Gobierno, lo que ha impedido que la Cámara se reúna desde que fue elegida el 15 de diciembre.

Las autoridades estadounidenses sostienen que un Gobierno de unidad que incluya a todos los sectores religiosos y étnicos del país es fundamental para estabilizar Irak y permitir que las fuerzas extranjeras se retiren en un plazo más o menos próximo. Como bloque mayoritario del Congreso, la Alianza Unida Iraquí, de mayoría chií, cuenta con la mayor posibilidad de formar un Gobierno, pero no puede hacerlo por sí misma ya que no tiene suficientes escaños.

Los suníes, kurdos y algunos partidos laicos están presionando a la alianza chií para que retire la designación de Al-Yafari como primer ministro del nuevo Ejecutivo. Ha permanecido en este cargo desde que asumió el poder transitorio en abril del pasado año.

La minoría suní acusa al primer ministro de no controlar a los militantes de su religión que atacaron mezquitas y a clérigos de la comunidad minoritaria después de un atentado del 22 de febrero contra un santuario chií en la ciudad de Samarra, en el centro del país. Más de 500 personas murieron en posteriores actos violentos, según la Policía y fuentes hospitalarias.

Yalaf al-Olayan, líder del principal bloque suní, dijo que Irak ha ido de «mal en peor». «El Gobierno de Al-Yafari no ha podido solucionar el caos que siguió a las explosiones de Samarra y no ha tomado ninguna medida para resolver la crisis de seguridad que podría llevar al país a una guerra civil», manifestó en declaraciones publicadas en la página en Internet del Frente de Acuerdo Iraquí, integrado por suníes.

Indignación

Los kurdos también están indignados porque piensan que el primer ministro está retardando una resolución a sus demandas para controlar la ciudad de Kirkuk, rica en petróleo. «Si Al-Yafari intenta formar el Gobierno, no obtendrá ningún tipo de cooperación», expresó Mahmud Othman, líder del bloque kurdo en el Parlamento. El presidente Yalal Talabani, de la misma etnia, opinó asimismo que que la alianza chií debería elegir a otro candidato de consenso.

Pero es que la misma coalición está dividida sobre quién debería ser el próximo primer ministro: Al-Yafari logró la designación en una votación del grupo realizada el 12 de febrero. Pero algunos miembros no lo apoyan por sus lazos con el clérigo radical Moqtada al-Sadr, cuyo apoyo fue clave para que venciera al vicepresidente Adil Abdul Mahdi, que había sido elegido por el poderoso líder chií Abdulaziz al-Hakim.

Talabani declaró que espera anunciar pronto una fecha de reunión del Parlamento. Othman, el responsable kurdo, dijo que confiaba que en las próximas horas se emitiera un decreto presidencial citando a la Cámara para que abra las sesiones el jueves o el sábado.



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