El Gobierno vasco ha denunciado hoy que "los llamamientos de ETA a la movilización" por las muertes de los presos Igor Angulo y Roberto Sainz "se han saldado con un reguero de actos de violencia callejera y ataques a sedes de partidos y medios de comunicación", y advirtió de que el Ejecutivo no se dejará "intimidar por radicales violentos ni por convocatorias de huelgas políticas al estilo de los años 70". Además, pidió a la izquierda abertzale que "asuma sus propias responsabilidades" y que no "ensucie" la labor de la Ertzaintza y del Departamento de Interior.
La portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, afirmó, tras la celebración de la reunión del Consejo de Gobierno -en la que se analizaron "los acontecimientos ocurridos los últimos días a raíz del fallecimiento" de los dos reclusos-, "que nadie puede considerar como positivo que los presos mueran en las cárceles", por lo que destacó "la necesidad de un cambio radical en la política penitenciaria".
No obstante, dijo que "la sociedad vasca ha contemplado con cierto desánimo y preocupación este recrudecimiento de la violencia callejera que, la izquierda abertzale y sus dirigentes, han tratado de presentar de forma cínica como actos de duelo".
El papel de la Ertzaintza
Asimismo, rechazó "que la culpa de todo ello es de la Ertzaintza o de este Gobierno" y afirmó que decirlo es "simplemente irresponsable", al tiempo que recordó que el Gobierno vasco "ha mantenido y mantiene con coherencia su política de defensa de los derechos humanos para todas las personas, incluidas las que han cometido horribles delitos".
Azkarate dijo que el Ejecutivo "va a seguir en su camino" y que "no se dejará intimidar por radicales violentos ni por convocatorias de huelgas políticas al estilo de los años setenta", en referencia a la convocada para el próximo jueves por la izquierda abertzale.
Preguntada por el operativo que desarrollará el Ejecutivo vasco de cara a ese día, explicó que lo que va a hacer el Gobierno es, "por una parte, garantizar el derecho que tienen todos los ciudadanos de acudir a sus puestos de trabajo", y por otra, "respetar el derecho a la huelga que les asiste a los ciudadanos de este país".
La portavoz del Gobierno vasco también se ha referido a la petición de cese de Balza realizada desde la izquierda abertzale. Azkarate pidió a este sector que "asuma sus responsabilidades" y que no "ensucie" la labor de la Ertzaintza y del Departamento de Interior, antes de afirmar que este colectivo "no tiene demasiado empacho en recurrir a las mentiras cuando la situación se les va de las manos".
Llamada a la serenidad
Azkarate quiso hacer también un "llamamiento a la serenidad", a "estar tranquilos y serenos frente a quienes inútilmente tratan de presentar a este país como lo que no es", al tiempo que reafirmó la apuesta del Gobierno vasco "por un escenario de paz y diálogo".
Tras anunciar que el Ejecutivo "va a seguir en su camino" porque representa "a la centralidad y a la mayoría de este país", apuntó que trabajarán "para lograr un futuro en paz, en el que sea posible decidir democráticamente cómo deseamos que sea nuestro futuro".
"Nuestro compromiso es trabajar para hacer irreversible un proceso que nos lleve a la paz y a la normalización política. Un compromiso que hoy reiteramos", concluyó Miren Azkarate, quien aseguró que la institución a la que representa "va a construir un escenario de diálogo y de paz" porque "es lo que demanda la mayoría de los ciudadanos de este país".