La Guardia Civil ha inspeccionando durante todo el día las zonas de Burgos y Zaragoza donde, según la organización terrorista, habían sido colocadas las otras dos. Sin embargo, las fuerzas de seguridad no han encontrado rastro de los artefactos. Los que sí han hecho explosión eran de pequeña potencia, similares a los colocados por ETA en carreteras de Madrid coincidiendo con la festividad de la Constitución.
La existencia de los artefactos fue anunciada por ETA a las 6:33 horas de la mañana mediante una llamada telefónica efectuada a la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA) de Guipúzcoa. El comunicante, que se expresó en euskera, advirtió de la colocación de las bombas indicando que estallarían entre las siete y las nueve de la mañana.
Los puntos en los que dijo que habían sido colocados los artefactos eran carreteras y autovías en los límites de Vizcaya con Cantabria, de Álava con Burgos y de Navarra con La Rioja y con Zaragoza. El miembro de ETA aseguró que las bombas estaban colocadas junto a la central de Cabriana, entre los kilómetros 76-64 de la A-1, que va de Vitoria a Burgos; entre los puntos kilométricos 83-85 de la N-11 (en realidad era la N-111) que une Pamplona con Logroño; entre los kilómetros 247 y 245 de la A-68 que va de Pamplona a Zaragoza, así como en la A-8, que une Bilbao con Santander.
Pequeña potencia
El primero de los artefactos estalló a las 8:10 de la mañana bajo un puente de la A-8, en la localidad cántabra de Ontón, del municipio de Castro Urdiales, cerca del límite con Vizcaya. La bomba, de pequeña potencia, había sido colocada en un camino vecinal, bajo el viaducto que sostiene la autovía. Su explosión no causó ni daños materiales ni personales.
Tras recibirse el aviso, efectivos de la Guardia Civil y de la Ertzaintza cortaron el tráfico en la autovía, los primeros en dirección Cantabria- Vizcaya y los segundos a la inversa. Esta circunstancia provocó un atasco de varios kilómetros en los dos sentidos de la circulación. El tráfico se restableció una hora después de que se produjera la explosión.
Atentado en Navarra
La segunda bomba que estalló fue la colocada en las cercanías de la localidad navarra de Viana. En este caso la explosión, también de pequeña potencia, se produjo hacia las diez de la mañana, en un camino de la ruta jacobea situado cerca del kilómetro 83,300 de la Nacional 111.
Al igual que en el caso de Ontón, la bomba no ocasionó ningún daño material. Especialistas en explosivos de la Guardia Civil procedieron a hacer un reconocimiento de la zona para recoger muestras del explosivo y restos de los componentes de la bomba. Una vez que se tuvo la seguridad de que no había ningún peligro se restableció la circulación por la carretera.
Falsas alarmas
En lo que concierne a la bomba anunciada en la A-1, cerca de Miranda, la Guardia Civil encontró un saco, al parecer con un anagrama de ETA, que levantó las sospechas inicialmente, pero luego se comprobó que no tenía ninguna bomba. Los agentes rastrearon los alrededores por si el explosivo estaba colocado en otro lugar, pero no encontraron nada, por lo que se permitió la circulación rodada por la autopista.
Otro tanto ocurrió en la AP-8, en un tramo situado entre las localidades zaragozanas de Gallur y Mallén, después de que los especialistas de la Guardia Civil concluyeran de inspeccionar la zona sin encontrar ningún artefacto, pese a la advertencia de la organización terrorista. El delegado del Gobierno en Aragón, Javier Fernández, indicó que el artefacto podría haber estallado, por lo que se estaban inspeccionado caminos y zonas del campo por si aparecía algún cráter provocado por la deflagración.