Carmen Franco, hija del dictador, negó ayer a través de un abogado, que los tres óleos que la casa de subastas Arte y Gestión atribuye al dictador -aunque firmados bajo el hipotético seudónimo de Gironés- y había puesto a la venta por 9.000 euros cada uno, fueran obra del general, ya que éste «nunca firmaba pinturas con seudónimo» y tampoco cultivó los temas que aparecen en los óleos en venta. La empresa retiró ayer las obras de la puja, prevista para el 5 de abril, hasta que se aclare la situación referida a la verdadera autoría de estas tres obras.
Según la hija de Franco, el dictador nunca pintó paisajes marroquíes y, además, no comenzó a practicar este arte hasta el año 1943 o 1944, cuando se aficionó a la pintura después de que Zuloaga lo retratara. Asimismo, el general «lo hacía de forma anecdótica y sólo pintaba flores, bodegones y copias de otros cuadros», según comentó al letrado Carmen Franco.
Según la empresa intermediaria, el chófer de la esposa del general, Carmen Polo, de 1938 a 1960, recibió de manos de ésta una serie de regalos, entre los que se encontraban los tres lienzos. El hijo del chófer es quien ha sacado ahora las obras a la venta.
A este respecto, el letrado recalcó que «no negamos que las pinturas pertenecieran a Franco y que la familia las hubiera regalado, aunque tampoco lo sabemos, pero sí negamos que fueran obra suya».