La cita exigía responsabilidad, y el Baskonia la desplegó en el grado adecuado. Era necesario un plus de energía, y los de Perasovic también lo alcanzaron. En el momento adecuado. Al paso por el ecuador del Top 16. El punto donde los caminos se bifurcan. Hacia el cielo de los cuartos de final -por una amplia autopista o a través de un angosto sendero- o, por el contrario, al purgatorio del anonimato. El TAU Cerámica, tras una noche de infarto, tomó ayer el primer desvío. El más luminoso. Aunque todavía restan tres variantes que sortear. Cuidado, ya que cada una esconde un socavón bajo el asfalto.
Por haber, casi hubo hasta guinda de regalo en un encuentro áspero, tenso y sufrido a más no poder. Del suspense hasta el último cuarto se pasó al festival en puertas del cierre, a pesar de que la renta pudo ser mayor. No en vano, esos siete puntos de diferencia podrían resultar decisivos en caso de empate técnico entre ambos contendientes al final de esta fase. Un asunto aparcado a estas alturas de la película, pero no por ello menos destacable. Bamberg -la próxima semana-, Lietuvos -en Vilnius- y CSKA -cierre en el Buesa Arena- determinarán el grado de importancia del 96-89.
Por de pronto, la formación vitoriana ya se ha liberado de la peligrosa cohabitación que mantenía con el sólido plantel lituano. Lo ha enviado al piso de abajo. Envuelto en sombras. Abocado a una gesta. Ya que, con este golpe de mano en el coliseo de Zurbano, el TAU dio a entender que el reparto de billetes hacia el siguiente nivel de la Euroliga es cosa de dos en el Grupo F. De Baskonia y de CSKA.
Desubicado
Eso sí, siempre y cuando azulgranas y el millonario conjunto moscovita interpreten como es debido sus papeles protagonistas en este lote. Aunque si el menudo Bamberg dejase hoy al CSKA con la palabra en la boca, la sorprendente noticia también se recibiría con una agradecida sonrisa. Allanaría el camino hacia el liderato del lote, una meta realizable a día de hoy. Un fin estimulante.
El hecho es que el Baskonia, el mismo equipo que sesteó de modo peligroso contra el Fórum Valladolid, ofreció otra cara bien distinta. La ocasión lo requería. La tozudez del rival, también. Y el equipo -que este curso ha dado sobradas muestras de crecerse en las fechas claves y de dejarse llevar en alguna de rango bajo- respondió. No era para menos. Lo mismo que el público, sabedor de la relevancia del compromiso. De la ingente cantidad de fichas que reposaban sobre el tapete.
Y eso que el Baskonia amaneció desubicado. Todo lo contrario que su oponente, con un inicio muy aseado. Pegajoso y activo -alternó defensas zonales con individuales- en sus dominios y abonado al acierto desde la línea de 6,25 metros. Si a ello se añaden las manos blandas en los locales, los números no cuadraban de salida.
El TAU precisó casi nueve minutos -en los que sufrió la prematura segunda falta de Splitter- para anudarse al envite. Ocurrió cuando acertó a ajustar sus posiciones defensivas, cuidó con mayor mimo el balón y empezó a conjugar los verbos en plural en la otra parte de la pista. Tirando de una plantilla amplia, donde casi todos sus efectivos tuvieron algo que decir. Incluso un sorprendente Drobnjak, que por un momento recordó que no se le ha olvidado jugar a este deporte.
Sube la dureza
El cuadro de Vilnius, con Nielsen de tenor, trataba de confundir con continuos cambios defensivos. Pero el TAU -en especial en el segundo cuarto- mantuvo el tipo. Obcecado en el triunfo (40-25, minuto 16).
Tras el descanso, el Lietuvos recordó por qué ha sido capaz de ganar en plazas de 'primera' como Estambul o Tel Aviv. Se reenganchó con un trabajo sordo. Afeando el juego y vetando al Baskonia en la pintura (61-61, minuto 27).
Perasovic, que movió con fruición y sabiduría sus peones, confió entonces en una zona y en sus pupilos más fiables, como Prigioni. Éstos se emplearon con mucha más dureza. La apuesta salió. Sin embargo, los bálticos aguantaron el tirón.
Incluso cuando Spahija fue expulsado y su club se colocó doce puntos por debajo. Pero la noche se enturbió con el discutible criterio arbitral, demasiado mediatizado por el lugar. Aún así, el TAU pegó ayer un tremendo estirón.
5. Prigioni. Muy atento en la presión, intentando incomodor y robar el balón a sus pares. Aunque no brilló tanto como en otras ocasiones, cumplió dando voz a sus compañeros. Bien.
6. Hansen. Luces y sombras. Alternó errores de bulto adelante con un enorme sacrificio frente a jugadores tan peligrosos como House.
23. Jacobsen. Muy bien en el triple. Más flojo en otros aspectos de juego.
4. Scola. Coladero con el peligroso Nielsen, que le ganó por velocidad. Muy bien en el rebote y notable a la hora de asistir a sus compañeros.
21. Splitter. Condicionado por las faltas personales nunca acertó a dejar su impronta en la cita. -5 de valoración.
11. Erdogan. Matador. Un peligro -para el Lietuvos se sobreentiende- cuando tuvo el balón en sus manos. Parece que le van los pulsos calientes.
18. David. Gran trabajo. Abnegado y generoso. Se vació bajo los tableros.
9. Vidal. Labores de intendencia en favor del grupo.
14. Drobnjak. Excelente segundo cuarto, en el que hizo pupa en el poste bajo, defendió y además presumió de muñeca con un triple.
7. Chalmers. Pobre presentación en sociedad en el Buesa Arena.