Los servicios de seguridad estadounidenses han conseguido conservar sus controvertidas tácticas para combatir el terrorismo, pero con algunas modificaciones. El Congreso ha aprobado la renovación de llamada 'ley patriota' con sólo dos votos más de los necesarios y el presidente Bush tiene previsto ratificarla hoy mismo.
La batalla entre los derechos de la privacidad de los ciudadanos y la necesidad de acabar con posibles amenazas para la nación terminó tras una votación con 230 votos a favor y 138 en contra, un triunfo a medias para Bush, que ha tenido que aceptar nuevas restricciones legales para llevar acabo este tipo de investigaciones.
La ley renovará dieciséis artículos del texto original, entre los que se incluye el permiso a las autoridades federales para hacerse con «objetos tangibles», como grabaciones de negocios, estados de cuentas y otros documentos para las investigaciones de la inteligencia internacional sobre terrorismo.
Como consecuencia, la renovación ha tenido que acatar algunos cambios. Entre ellos, los llamados a declarar o presentar documentos ante un tribunal en investigaciones sobre terrorismo tendrán el derecho de apelar una decisión que antes ni siquiera podían comentar con nadie.
Mientras, los partidarios de Bush en esta iniciativa mostraban su entusiasmo ante la renovación. «Estoy contento de que la ley se haya renovado, ahora nos respaldará», afirmó el representante republicano por Nueva York, Peter King.
Ante el júbilo de algunos compañeros del partido del presidente, los contrarios a la ley alegaban que los cambios producidos en la renovación eran insignificantes. El senador demócrata Russell Feingold explicó que su enorme oposición a esta ley reside en que «ofrece una reforma superficial que apenas tendrá algún impacto en salvaguardar las libertades civiles de los ciudadanos».
Las protestas a este respecto continuarán en el Congreso, aunque los republicanos han gritado victoria tras la aprobación de la renovada ley, en mitad de un año de elecciones en el Capitolio que, de momento, se ha visto empañado por la guerra en Irak y los escándalos sobre supuestas escuchas sin garantías autorizadas por Bush.