La Comisión Internacional de Control de Ulster (IMC), que supervisa las actividades de los paramilitares, informó ayer de que el Ejército Republicano Irlandés (IRA) no representa una amenaza para la paz. «Sus líderes han dado instrucciones a sus miembros para que no participen en desordenes públicos», aseguró la Comisión en su último informe sobre la normalización de las medidas de seguridad en la provincia.
En su opinión, cualquier actividad ilegal desarrollada por la banda o por alguno de sus miembros puede ser controlada por la Policía norirlandesa (PSNI) sin la asistencia del Ejército británico, como era la costumbre en Ulster. No obstante, el documento advierte de que los grupos disidentes del IRA, en concreto el IRA de Continuidad y el IRA Auténtico, continúan equipándose y entrenándose para montar ataques contra las fuerzas de seguridad y el público en general. Según la IMC, la capacidad de los disidentes para desarrollar una campaña armada es «limitada», pero están dispuestos a «cometer acciones de violencia extrema».
Respecto a los grupos paramilitares protestantes, el informe los acusa de estar «profundamente implicados en crimen organizado». Estos colectivos -afirma el texto- se han mostrado capaces de «recurrir a violencia extrema», por lo que se les debe considerar «como una amenaza para las fuerzas de seguridad».
Ninguno de esas organizaciones protestantes, señaló la Comisión, ha tomado «decisiones estratégicas» similares a las del IRA, que declaró el pasado julio el fin de su lucha armada y aseguró haber destruido después todos sus arsenales.
Éste es el primer informe que elabora la IMC desde que el Gobierno británico presentase el pasado agosto un plan para normalizar las medidas de seguridad en Ulster, en respuesta al anuncio de paz del IRA.