Elkarri consideró ayer que el proceso de normalización atraviesa por un momento de «crisis», debido al aumento de la violencia terrorista y la muerte en la cárcel de dos presos de ETA. Su coordinador general, Jonan Fernández, admitió vivir estos acontecimientos con «una gran preocupación», a la vez que recomendó trabajar con «perspectiva», porque las resoluciones de los conflictos suelen ser «largas, difíciles y contradictorias».
En este sentido, el líder del movimiento social por el diálogo y el acuerdo apeló a que «cada cual haga desde su lado todo lo posible para hacer que esto vaya para adelante», por lo que reclamó a ETA el cese de los atentados, amenazas y extorsiones y al Gobierno la «humanización» de la política penitenciaria. Lo contrario, subrayó, «dificulta y retrasa el arranque del proceso de paz».
Jonan Fernández realizó estas declaraciones en Bilbao durante la presentación de la «nueva iniciativa social», que tratará de «heredar lo mejor de Elkarri y actualizar lo necesario para afrontar esta nueva etapa», y que tendrá dos fechas significativas: el próximo domingo celebrarán en el Palacio Euskalduna una asamblea constituyente de la nueva red ciudadana, en la que darán a conocer su nombre, logotipo y equipo directivo, y el sábado día 18 protagonizarán una manifestación que partirá a las 17.30 horas de la plaza de La Casilla de la capital vizcaína, bajo el lema 'Guztion artean (entre todos). Paz - Acuerdo - Consulta'.
«Hartos de esperar»
La movilización servirá para «despedir» a Elkarri y «dar la bienvenida» a la nueva organización que le sucederá, «de modo que pueda arrancar con una buena base de fuerza social». Los objetivos de la convocatoria son promover un discurso alternativo al de «vencedores y vencidos», expresar que «es hora ya» de abrir el proceso de paz porque la sociedad «está harta de esperar» y de que los hechos de violencia y crispación contradigan las palabras de esperanza, y reivindicar el acuerdo plural y la consulta ciudadana como prioridades sociales.
En opinión de Jonan Fernández, estamos en un «momento crucial» lleno de oportunidades y esperanzas para la paz y la normalización sin precedentes. «Nos encontramos en un tiempo de transición y cambio de ciclo en el que lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no acaba de morir», expresó.