José Luis Rodríguez Zapatero anunció ayer que en septiembre dialogará con las fuerzas políticas para «explorar» las posibilidades de acometer la reforma de la Constitución. El presidente del Gobierno es consciente, por la oposición del PP, de las escasas posibilidades que tiene para modificarla, pero se declaró dispuesto a dialogar para comprobar si se dan «las condiciones suficientes».
Rodríguez Zapatero escogió la sesión de control al Ejecutivo en el Senado para comunicar que tras el verano iniciará las conversaciones para ver si es factible la reforma de la Constitución que anunció en su discurso de investidura. El presidente del Gobierno señaló que el cambio de «más alcance» es el de la Cámara alta, y confió en un cambio de actitud del PP sobre esta reforma.
Sin embargo, es pesimista, porque está convencido de que los populares han optado por la confrontación en todos los frentes hasta las próximas elecciones. Mariano Rajoy sólo ha dado su conformidad a la supresión de la discriminación de la mujer en la sucesión a la Corona, pero se resiste a reformar el Senado y a la inclusión de los nombres oficiales de las comunidades.
El jefe del Ejecutivo consideró que este comportamiento se volverá en contra de la oposición, porque para ser tomada en serio debería tener «algo de credibilidad, y no la tiene». Indicó que un ejemplo de esta actitud son «las exageraciones» del PP con el Estatuto de Cataluña. Pese a que ha augurado todo tipo de desastres sobre el mismo, cuando vuelva a gobernar «no lo modificará, ni propondrá su reforma, ni lo intentará derogar», auguró Rodríguez Zapatero en respuesta a una pregunta del portavoz popular, Pío García-Escudero, acerca de su sensibilidad ante «las voces» de los ciudadanos en contra de su política.
El presidente del Gobierno señaló que, a diferencia de los anteriores gobernantes, él ha recibido a los promotores de las manifestaciones contra su política, e ironizó sobre el apelativo de «pancartero» que le endosó José María Aznar, cuando ahora el PP se suma a cuanta protesta se convoca contra el Ejecutivo. Subrayó en este sentido que «es la primera vez que políticos de este país se manifiestan contra la política antiterrorista», en alusión a las dos manifestaciones de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, a las que acudió la plana mayor del partido opositor. Unas palabras que motivaron la escandalera de los escaños populares.
«Movilización social»
García-Escudero felicitó con tono socarrón al presidente del Gobierno por «estimular la participación ciudadana en política», ya que en menos de dos años ha generado «un alto grado de movilización social» plasmado en cuatro grandes manifestaciones contra las políticas antiterrorista, educativa y los matrimonios homosexuales.
El portavoz del PP sugirió que una buena forma de demostrar que escucha «la voz de la calle» sería tener en cuenta «los tres millones» de firmas que entregará su partido en el Congreso para reclamar la celebración de un referéndum sobre el Estatuto de Cataluña. Recordó que esa cifra es mayor que la suma de los votos de todas las fuerzas nacionalistas y el jefe del Ejecutivo no puede ser insensible a dato semejante.