Con dos proyectos legislativos «históricos» en puertas, las leyes de Dependencia e Igualdad, el presidente del Gobierno reclamó a los empresarios su colaboración para aplicarlos y avanzar hacia la equiparación real de las mujeres en uno de los ámbitos donde está más encalla, el laboral. José Luis Rodríguez Zapatero presidió en el palacio de la Moncloa un acto institucional con motivo del Día Internacional de la Mujer y dijo asumir la deuda, también histórica, que la sociedad española tiene aún con la mitad de sus componentes.
«Gracias por no tirar la toalla». Con palabras prestadas, Rodríguez Zapatero remachó una larga intervención con ínfulas poéticas y plagada de citas a mujeres insignes como Virginia Woolf o Clara Campoamor. El presidente quiso celebrar el 8 de marzo ante un auditorio propicio: dos centenares de mujeres, pertenecientes muchas a colectivos feministas y organizaciones de derechos, punteadas por rostros conocidos como Arantxa Sánchez Vicario, la humorista Eva Hache o la fotógrafa Ouka Lele.
Los destinatarios de buena parte de sus palabras fueron, no obstante, los hombres que copan las cúpulas empresariales del país. A ellos, «a las buenas empresas», dirigió un llamamiento para que sean «actores decisivos de la igualdad». Les recordó además que «no hay mejor diálogo social que el de la igualdad entre hombres y mujeres», y que no hay empresa que no alcance sus mejores cotas sino «a través de la igualdad».
«Rejón de muerte»
Zapatero contestaba así a la mala acogida que suscitó en la CEOE el anteproyecto de la Ley de Igualdad, que la patronal calificó el pasado viernes de «rejón de muerte» para el diálogo social entre administración, sindicatos y empresarios.
Por su parte, la Ley de Dependencia consolidará un nuevo derecho universal para todos los españoles, pero serán las mujeres quienes mayores beneficios reciban, porque mujeres son, en más del 85% de los casos, quienes cargan con el coste personal y laboral de cuidar a un familiar dependiente.
El jefe del Ejecutivo agradeció el esfuerzo callado y secular de tantas mujeres que llevan años «uniendo donde otros separan, y construyendo alianzas entre los pueblos donde otros quieren trazar fronteras». Y anunció que España, junto a Suecia, Francia, Finlandia y República Checa, promoverá en la próxima cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE un «pacto por la Igualdad», dentro de las estrategias comunitarias para lograr la plena incorporación de las féminas al mundo del trabajo.
El acto se celebró bajo el lema 'Del derecho al voto a la democracia paritaria', en conmemoración del 75 aniversario de este acontecimiento. A él asistieron la presidenta del Tribunal Constitucional, Mª Emilia Casas, las ministras de Sanidad, Cultura, los titulares de Exteriores, y Trabajo y Asuntos Sociales, y la presidenta de la Asociación de Víctimas del 11-M, Pilar Manjón.
En su manifiesto con motivo del Día de la Mujer, el Partido Popular recordó, por su parte, que la brecha salarial y laboral entre hombres y mujeres «sigue siendo grande». El primer partido de la oposición defendió la necesidad de flexibilizar la jornada laboral, ampliación de permisos de paternidad y maternidad, la creación de un Fondo Nacional para la «construcción de guarderías» y extender la paga de 100 euros a las madres trabajadoras con niños menores de tres años, entre otras medidas para conciliar la vida laboral y familiar.
El Partido Popular también reclamó la aprobación de un plan de protección personal para las mujeres víctimas de la violencia de género, y especial atención a las mujeres con discapacidad.