Javi Casas pagó con siete jornadas de ostracismo su error en Zaragoza, donde el Athletic perdió un partido que tenía prácticamente ganado. El lateral de Sopelana desapareció de las alineaciones y no volvió a la titularidad hasta el pasado domingo ante el Sevilla. Durante este tiempo, se ha esforzado por permanecer en un discreto segundo plano. Sin molestar. Entiende que sus ganas de jugar, de demostrar que puede ser útil al equipo, carecen de importancia cuando lo que está en juego son 108 años de historia en Primera. Por eso, no le importa volver al banquillo si con ello ayuda a que el equipo mantenga la categoría. Sobre eso, no tiene dudas. «Estamos totalmente convencidos de que nos vamos a salvar», subraya.
-¿Cómo vivió su vuelta al equipo?
-Con muchas ganas. Quería volver a demostrar que puedo aportar cosas positivas al equipo.
-¿Acabó satisfecho con su actuación personal?
-No puedes acabar satisfecho cuando el partido se te pone de cara y luego se tuerce todo y acabas perdiendo. Lo primordial ahora son los puntos. A nivel personal tenía las ideas claras. Me encontré bien.
-¿Cómo se encontró en el puesto de interior izquierdo?
-Bien, con las ideas muy claras. Sabía cuando tenía que subir, cuando debía bajar... No era una posición nueva para mí, ya había jugado ahí con Valverde.
-Pero su puesto natural se encuentra en el lateral.
-De lateral tienes más responsabilidades, pero en cierta medida es más fácil jugar ahí. Necesitas menos técnica, menos capacidad física. En cambio, jugando adelante, se ven más las carencias.
-Ascendió el año pasado del filial con Angulo, Azkorra y Solabarrieta y usted es el único que se ha quedado en el primer equipo.
-Cada entrenador tiene sus preferencias y sus gustos. Pero, además, yo tengo la suerte de ser zurdo y jugar en una posición en la que escasean los jugadores. Por eso estoy teniendo más posibilidades porque estoy convencido de que Solabarrieta, Azkorra y Angulo tienen cualidades y aptitudes de sobra para estar aquí.
-Se suele decir que la segunda temporada de un jugador siempre es más complicada que la del debut porque crece el nivel de exigencia.
-El primer año sirve más para que la gente te conozca y para ver hasta dónde puedes llegar. A partir de ahí ya te miden por el mismo rasero que al resto de compañeros. También influye mucho la marcha del equipo porque hace que evoluciones de una manera u otra. Este año está siendo más duro en todo, muy difícil. Parecía que iba a tener una responsabilidad mayor. Todo el mundo decía que iba a ser titular porque se había ido del Horno, y no es así para nada. Y no lo va a ser en ninguna temporada.
«Final ante el Cádiz»
-¿Piensa que, en contra de lo que podía parecer, la marcha de del Horno le ha perjudicado por la expectación que se generó sobre usted?
-En realidad, me ha beneficiado porque podía tener más minutos. Pero, está siendo una mala temporada en todos los aspectos. Y la situación del equipo no te deja estar igual de cómodo que el año pasado. No sé, es difícil de decir.
-¿Qué objetivos se marca ahora?
-Más que objetivos personales, tengo objetivos colectivos. Ahora mismo, lo único que me importa es que nos salvemos. Y, después, entreno a tope todos los días para ayudar al equipo en lo que el 'míster' crea que debo ayudar.
-Ahora llega el Cádiz y el Athletic está obligado a ganar para no quedar descolgado.
-Es un partido con todos los alicientes. El más importante de toda la temporada. Se trata de un rival directo, jugamos en casa y si ganamos seguimos ahí y podemos mirar hacia arriba otra vez.
-Además, es el primero de los cinco rivales directos a los que se medirán en los doce partidos que faltan.
-Los partidos más asequibles son los cinco siguientes. En los últimos encuentros vamos a tener más complicaciones para sacar puntos. Pero luego igual sucede al contrario. En esto del fútbol nunca se sabe lo que puede pasar.
-De todas formas, mirando la clasificación desde el lado positivo, la salvación está a sólo dos puntos.
-Sí, está siendo una temporada atípica. A estas alturas, en otras campañas, igual ya no tendríamos opciones. Pero este año hay muchos implicados.
-¿Cómo valora esa igualdad en los puestos bajos de la clasificación?
-Cuantos más equipos estén abajo es muchísimo mejor porque no te obliga a que pinchen todos los implicados.
-Por lo visto en los entrenamientos de esta semana, parece que Clemente va a optar por un equipo más ofensivo que el que jugó en Sevilla. ¿Piensa que tanto cambio de sistemas puede desconcertar a los jugadores?
-Todo lo que hace el técnico es para el bien del equipo. Lo hace pensando que así puede ganar el partido y hay que apoyarlo.
-¿Qué tal está la moral del equipo para afrontar este tramo final?
-Estamos totalmente convencidos de que nos vamos a salvar. Tenemos una fe ciega.