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Sábado, 11 de marzo de 2006
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El preso ahorcado en Nanclares denunció a la prisión por inducción al suicidio y coacciones
«Un funcionario me pasó un cúter y me dijo 'empieza por el cuello, que acabarás antes'», aseguró el recluso en su demanda ante un juzgado de Vitoria El Ararteko dice que «sólo un modelo fracasado propicia tantas muertes»
El preso ahorcado en Nanclares denunció a la prisión por inducción al suicidio y coacciones
RECLUSOS. Varios presos recorren uno de los pasillos de la prisión alavesa. / EL CORREO
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El recluso que apareció ahorcado el jueves en la cárcel de Nanclares había denunciado hace más de cinco meses «malos tratos, presiones e incitación al suicidio» por parte de algunos funcionarios del centro penitenciario alavés, según informó Salhaketa. La asociación de apoyo a presos desveló ayer el contenido de una carta que F.M.O.T., nacido en Bilbao y que cumplía una condena de 32 años, envío al Juzgado de Vitoria en septiembre desde la cárcel palentina de Dueñas, a donde había sido trasladado con posterioridad.

En enero, el fallecido había declarado también ante el Juzgado que las presiones comenzaron tras haber denunciado en verano el acoso sexual que sufrió su compañera sentimental en la misma prisión. Estas «coacciones» se enmarcan en una serie de denuncias -hasta cuatro- presentadas por varias reclusas contra el entonces subdirector de la cárcel, que fue relevado de su cargo en julio, y que siguen su curso judicial. Además, el propio F.M.O.T. alegó entonces «acosos y torturas sexuales» contra él por parte de varios funcionarios mediante la introducción de una porra por el ano.

El recluso apareció sin vida hacia las cinco de la tarde del jueves, ahorcado con un trozo de sábana colgado de las rejas de la ventana de su celda. La víctima se encontraba de nuevo en Nanclares de forma transitoria, trasladado desde Palencia para acudir a la vista de otro juicio contra él en un juzgado de Barakaldo. El hecho de que pernoctara en Nanclares y no en Basauri, pese a sus conflictivas relaciones con el centro alavés, fue considerado, sin embargo, «normal» por Salhaketa al tratarse de un preso con condena en firme.

«Me han incitado al suicidio y me han invitado a que lo haga en varias ocasiones», escribió en septiembre el preso bilbaíno, en un relato que en algunos momentos resulta espeluznante. «Te dan un cúter, como me dieron a mí, con estas palabras que nunca olvidaré: 'Empieza por el cuello que acabas antes'. Intentaron meterme una porra por el ano y estuve 15 días sangrando por las lesiones causadas», narraba a los jueces en su denuncia.

El suceso, el sexto suicidio ya en tan sólo 15 meses en la cárcel, provocó ayer alarma y preocupación en instituciones, partidos y sectores sociales. Todos pidieron que la investigación abierta por Instituciones Penitenciarias siga «hasta las últimas consecuencias» y algunas formaciones plantearon incluso el cierre del penal.

La prisión alavesa ha estado en el centro de la polémica en los últimos tiempos.

Acoso sexual y relevos

A los suicidios registrados hubo que sumar el pasado año varias denuncias de presas por acosos sexuales, mientras eran relevados el subdirector y más tarde el director. Luego, una comisión parlamentaria visitó sus instalaciones y el Gobierno vasco exigió una investigación exhaustiva antes de que la nueva directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, reconociera su estado «obsoleto».

El consejero de Justicia del Ejecutivo vasco, Joseba Azkarraga, recibió la noticia como un «jarro de agua fría» y pidió una reunión urgente con la responsable de Instituciones Penitenciarias.

El Ararteko y la Diputación alavesa habían sido las primeras instituciones en pronunciarse ayer. Iñigo Lamarka expresó su «más enérgica condena» por la nueva muerte e instó a todas las administraciones competentes a que reaccionen ante el estado de las prisiones. A su juicio, «sólo un modelo penitenciario fracasado» ha podido permitir esta acumulación de suicidios.

Mientras tanto, la diputada foral de Asuntos Sociales, Ainhoa Domaica, del PP, se reunía en Madrid con Gallizo. Además de mostrarle su preocupación e interesarse por los planes para mejorar las condiciones de la prisión, la diputada del Gabinete Rabanera le propuso la creación de un órgano de coordinación de las políticas de reinserción de presos.

En el terreno político, el diputado del PNV Emilio Olabarria ha solicitado la urgente comparecencia ante el Congreso de la responsable de Instituciones Penitenciarias. Los nacionalistas creen que en Nanclares «empieza a fallar todo» y que las medidas adoptadas hasta ahora no resuelven los problemas.

Olabarria sugiere una «reflexión sobre la pertinencia de cerrar ya la cárcel», una medida que EB no duda en reclamar desde ahora. «Más que un centro penitenciario, Nanclares parece un verdadero campo de concentración impropio de una sociedad avanzada», afirmó Oskar Matute. También Batasuna exigió el cierre inmediato de la prisión. Mientras tanto, Salhaketa califica la situación de «inaceptable», reclama el final de los regímenes de incomunicación y aislamiento, y pide la intervención del Ministerio fiscal.

Con todo, la situación en el interior parece haber mejorado en los últimos meses, tras el relevo en la dirección. El dato, apuntado ya en enero por Salhaketa, fue confirmado ayer por el capellán del centro, José Ángel Martínez de Bujanda. «Todas las cárceles, y también Nanclares, están muy mal», admitía. «Pero aquí había mucha más tensión el año pasado», asegura. La sección sindical de ELA valora de forma «positiva» el trabajo del nuevo director, pero cree que el mantenimiento de «algunas prácticas penitenciarias producen consecuencias irreparables».



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