Covadonga O'Shea lideró un debate en Bilbao organizado por el colegio Ayalde para promover entre sus alumnas de 12 a 17 años una capacidad crítica ante «un fenómeno tan condicionante» como la moda.
-¿No le preocupa ver tan pendientes a las niñas de la moda?
-Sí. Estamos en una sociedad un poco caótica. Las jóvenes no tienen un criterio claro y no se dan cuenta de que, de vez en cuando, visten de forma muy vulgar, muy absurda y, además, intentan ser independientes. Aunque, al final, todas acaban...
-¿Uniformadas!
-Les asusta abandonar el concepto 'tribu'. Es importantísimo que la familia y la gente que tiene cierta influencia sobre estas chicas y chicos, que también están muy en este rollo, les expliquen lo que es un mundo de valores, el cuerpo... ¿Deben cuidar su imagen!
-¿Muchas niñas visten como 'lolitas'!
-¿Absolutamente! Es la influencia de la publicidad, de esas telenovelas terribles... Les meten unos modelos que... y las pobres están confundidas. Hay que educarles.
-¿Cómo?
-Enseñándoles que la personalidad es ser lo que tú eres y aparecer como tú quieres ser.
-Ellas sueñan con vestir a la última.
-Estar pendientes del 'qué se lleva' es lo más pasado de moda del mundo! ¿Qué se lleva? ¿T-o-d-o!
-¿Y anhelan sentirse guapas!
-Hay tal infinidad de propuestas...
-Que conducen a las chicas a la extrema delgadez sin darse cuenta.
-Ese problema no es un tema de la moda. Es de salud y educación. -Algunas dejan de comer...
-¿Yo he visto a una niña queriendo meterse en un pantalón tres tallas más pequeño de lo que le va bien!
-Las revistas de moda sólo muestran cuerpos espectaculares.
-Creamos un mundo de ensoñación. Pero una 'mujer-mujer' tiene curvas y formas. Una mujer como el palo de una escoba no tiene ningún atractivo. Lo que sí se hace es maquillarla, peinarla y vestirla de forma atractiva. Si no, nadie compraría una revista. Hasta en las recetas de cocina se maquillan los platos.
-Muchas modelos denuncian que suben a la pasarela sin comer.
-Pues yo les he visto tomarse unos bocadillos de jamón que a mí no me cabrían. Hay modelos que son una maravilla de mujeres. Se han casado, tienen hijos y son gente normal. Algunas otras pobres, no. Se han dejado llevar por este mundo.
-¿Por qué?
-Es muy cansada la profesión. Están todo el día de un lado a otro, cambiándose de ropa... ¿Acaban siendo perchas! Sin personalidad, terminan con drogas, destrozadas...
-Un mal espejo para las chicas.
-Siempre he admirado a las modelos que mantienen el sentido común y la cabeza sobre los hombros. Es difícil. Desde luego, a gente que yo quiero, no le diría que esta profesión es lo máximo.
-¿La moda produce vértigo?
-Mucho. Recuerdo la llegada a Nueva York de niñas muy jóvenes, guapas y ganando muchísimo dinero. Viven en hotelazos, les llevan en unos coches impresionantes... Al final, acaban malcriadas y malvividas. Una pena.
-Pero Kate Moss sigue firmando contratos multimillonarios. Parece como si premiasen a la 'chica mala'.
-No soy quién para juzgar a los demás y tampoco sé la verdad, pero yo conocí a esta mujer y escribí un artículo titulado 'Pobre chica rica'. Después de pasar un día entero con ella, sólo sonrió cuando un ayudante de fotografía se dio cuenta de que estaba triste y cansada. Le regaló un pequeño ramo de flores silvestres. Ella sonrió de tal forma que dije: 'Esta mujer lo único que necesita es cariño'.
-Incitan con la moda a un consumismo descontrolado.
-Es terrible cuando luego ves la realidad espantosa de los niños que se mueren de hambre.
-Al final de la temporada , todo se vuelve viejo.
-Bueno, si eres un caprichoso, te vuelves a comprar cosas. ¿Juguemos con la imaginación y mantengamos un cierto control! Ahora está muy de moda el 'vintage'.
-¿Las profesionales de la moda tienen miedo a envejecer?
-Lo malo es no llegar. Más que al espejo, yo miro fotos antiguas y digo: ¿'Ahhh, ésa era yo'!
-¿Lo importante es tener un aspecto adecuado a la edad de cada uno?
-¿Por supuesto! Como decía Coco Chanel: 'La moda tiene que hacer sonreír, pero no reír'.
-Con la democratización de la moda, ¿la alta costura está condenada a la desaparición?
-Vive una situación compleja. Las casas del lujo viven de toda la industria que genera alrededor: accesorios, cosmética...
-De todo menos ropa.
-El lujo hoy es saber combinar lo que se tiene y estar atractivo sin necesidad de gastarse millonadas. ¿No hay una sola moda! Es un horror mimetizar las tendencias.
-A mucha gente le gusta vestir como los famosos.
-Los 80 fueron terribles. Por fortuna, la 'fashion-victim' ha muerto. Es la moda la que va detrás de la mujer y no ésta detrás de la moda.
-¿Pero vestimos mejor?
-Cada vez peor. Hay mucha vulgaridad. Y acuérdese de esto: la ropa dice de nosotros más que el carné de identidad. Evitemos que nos manejen cuatro diseñadores.
-A la gente adinerada le encantan las grandes firmas.
-Yo he acompañado a gente con muchísimo dinero a combinarse una chaqueta de Tom Ford con un vaquero de Mango. Ahora, a la gente le divierte mucho más decir: '¿Esto me lo compré en el mercadillo de Majadahonda!'. Te encuentras a todo tipo de gente y unas gangas increíbles. ¿Y se presume de ello!
-¿Usted tira mucho de mercadillos?
-A mí me encanta ese mercadillo, pero por mi trabajo no puedo ir todo lo que quisiera. Lo echo de menos. Una vez me compré una chaqueta y me dijeron: '¿Es de Hermès?' 'No. Es del mercadillo', contesté. Yo, todo menos presumir.
-¿La elegancia es la más difícil de todas las poses?
-Es todo menos esclavitud.