DE CUANDO EN CUANDO OLMO Me parece perfecto que los medicamentos incluyan en la cajita una hoja con todos sus datos, dosificaciones, indicaciones, aplicaciones etc, etc.. Con lo que no estoy muy de acuerdo, es con ese capítulo que se añade bajo el epígrafe de 'Efectos adversos' porque hay medicamentos que en apariencia son sencillos y resulta que tienen unos 'Efectos adversos' capaces de poner los pelos de punta al ánimo más templado. Y como me gusta siempre ofrecer pruebas de mis afirmaciones, voy a contarles lo que me pasó con uno de esos medicamentos.
Como tenía unas pequeñas molestias de estómago (achaques de la edad) acudí al medico. No le dio demasiada importancia y me recetó unas pastillas efervescentes. Las compré y cuando leí el prospecto me quede realmente aterrado, porque aquellas pastillitas, aparentemente inofensivas, podían producirme no uno, dos o tres, sino hasta treinta efectos adversos.
No voy a copiar aquí todos ellos, porque no cabrían en el breve espacio de este comentario. Digamos tan solo que entre ellos se incluyen por ejemplo los pitos en el pecho, hinchazón de los parpados, fiebre inexplicable, confusión, náuseas y hasta dolor severo de estómago, un efecto que no acabe de entender, ya que se trataba de unas pastillas para aliviar las molestias del estómago.
Pero no crean que ahí se acaba todo, porque resulta que tomando las pastillitas esas también puede ocurrir que se le quede a uno la visión borrosa, le aparezca una ictericia y hasta vomitos y cardenales, aunque aquí no se especifica dónde pueden aparecer los cardenales, y hasta sufrir impotencia.
La lista es aún más larga, pero no quiero cargar demasiado las tintas sombrías y no añado que leyendo eso se le pueden poner a uno los pelos de punta porque ni eso es posible con este medicamento ya que entre los efectos adversos se incluye también la posibilidad de quedarse calvo.
Me parece bien que los laboratorios se quieran curar en salud y que incluyan en el prospecto todas las posibilidades positivas y negativas del producto, pero quizá esa debiera ser una información exclusivamente medida. Ya se encargarán después los doctores de tomar sus precauciones con los enfermos, sin que estos lean todas esas listas de efectos adversos que son como para desanimar a cualquiera y hacerle añorar los tiempos felices de la cataplasma y la manzanilla.