El mercado de Trapagaran ha bajado la persiana. El histórico complejo se encuentra cerrado desde finales del año pasado, después de que en apenas unas semanas los tres comerciantes que aún quedaban en el edificio decidieran clausurar sus establecimientos. Todos ellos pagaban un alquiler simbólico al Ayuntamiento, propietario de las instalaciones. Pero las ventas habían caído en picado y el deterioro del inmueble era cada vez mayor. A pesar de los altos precios del parque inmobiliario, los comercios afectados han decidido acomodarse en otros puntos de la localidad.
Enclavado en la céntrica calle Nafarroa, el mercado fue durante décadas uno de los lugares más concurridos de la localidad minera. Cada día, cientos de familias hacían las compras en la veintena de locales que llegaron a instalarse en los dos pisos del recinto. El pasado verano, sin embargo, sólo quedaban dos carnicerías y una pescadería. Ahora, los tres puestos ya están cerrados.
Grietas y goteras
Una vez clausuradas las instalaciones, la reapertura del mercado «es una misión casi imposible», según insistieron los dirigentes municipales. «Aunque nos duela, hoy en día estos complejos están abocados a la desaparición en la mayoría de los pueblos», se lamentó el edil de Obras y Servicios, Fernando Merino. Además, el edificio está notablemente deteriorado. «Hay goteras, grietas, ventanas rotas... Está en muy mal estado», explicó el concejal.
Después de examinar a fondo el inmueble, la Corporación local ha descartado reformarlo. Para darle una utilidad, la Administración habilitó hace escasas fechas unos vestuarios para los trabajadores de las obras que se llevan a cabo en el municipio.
A medio plazo, el edificio tiene los días contados. La intención del Ayuntamiento es derribarlo para dejar libre el solar ocupado. Ahora, los responsables municipales estudian varias alternativas para dar uso a dichos terrenos, entre ellas, la construcción de viviendas protegidas.