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Lunes, 13 de marzo de 2006
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VIZCAYA
JULIE FRANKS PROFESORA
«Sonreír aquí es una obligación»
La docente cree positiva la disciplina: «Dejamos pensar a los niños, pero no les dejamos decir todo lo que piensan»
«Sonreír aquí es una obligación»
UNA INSTITUCIÓN. «La educación inglesa no es demasiado rígida, respira respeto», dice Julie Franks.
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Julie Franks es toda una institución educativa en Vizcaya. Ella recurre a la simpatía y al diálogo para cultivar la semilla de los valores y el comportamiento entre sus estudiantes, a los que llama 'niños'. Hasta sus propios hijos bromean al decirle que «su primer alumbramiento» fue el colegio, pero la realidad es que todas las aulas rezuman esa atmósfera familiar.

-¿Qué es lo más entrañable del colegio?

-Vivir entre niños, verles crecer y la amistad que haces con sus padres. La Primaria es una etapa muy amorosa. Te miran a la mañana y corren hacia ti para llenarte de besos. Cuando he estado unos días en India, los más pequeños me han echado en falta.

-La enseñanza ha cambiado mucho en 50 años.

-Antes, los niños crecían con un respeto muy grande, que se enseñaba en casa. No necesitabas ser profesor ni padre para que cualquiera te llamase la atención por algo, porque el respeto era una exigencia social. Las madres estaban entonces más tiempo en casa y la educación era entonces un tándem.

-¿Y ahora?

-Ahora los niños tienen más cosas, pero creo que la calidad de vida no es mejor. No se valoran las cosas porque no se ganan, porque no tienen que luchar por ellas. Actualmente, muchos niños echan de menos a sus padres, porque están trabajando. Quieren estar más tiempo con ellos.

-¿Qué opina del acoso escolar?

-Me afectó aquel caso del niño que murió. Es muy preocupante que alguien pueda sufrir de esa forma sin que nadie se de cuenta en la familia o en el colegio. Eso te hace preguntarte '¿qué está ocurriendo en la sociedad?' Tienes que lanzar palabras de paz a los niños para que aprendan a entenderse sin violencia. Nosotros hablamos mucho con ellos.

-¿La educación inglesa no es demasiado rígida?

-No. Inglaterra es un país que aún está a la cabeza del mundo en materia de educación. Allí se respira respeto, a pesar de que trasciendan al exterior comportamientos como el de los 'hoolingans'.

-¿Sonreír es materia obligada?

-Yo les hago sonreír todas las mañanas. Se lo recuerdo con letreros de 'sonreír es una obligación'.

-Usted no para.

-Soy muy activa. Me gusta hacer muchas cosas. Concibo el trabajo como un placer, no como un castigo. Hoy en día, hay que pelear mucho con los niños. Yo les enseño que, después de sus padres, somos los que más les queremos. Les dejamos pensar, pero no decir todo lo que piensan. La disciplina y el autocontrol son muy importantes.

-¿Cuál es la clave del St. George's School?

-Creo que hemos dado una buena educación y formación a los alumnos; no sólo conocimientos. Hemos trabajado mucho los valores, que, al final, son lo más importante en la vida para ocupar cualquier puesto de trabajo o el lugar del mundo que sea.



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