Escritor, catedrático de Filología Románica y miembro de la Real Academia Española, Alonso Zamora Vicente, que ha muerto hoy en Madrid a los 90 años, fue un gran defensor y guardián del idioma español, además de reconocido poeta y creador literario.
Nacido en Madrid, el 1 de febrero de 1916, Zamora Vicente fue premio Miguel de Unamuno, en 1970, recibió el Premio Nacional de Novela y de Narrativa en 1980 y en el año 2000 fue finalista del Premio Menéndez Pidal. Fue el primer gran especialista en la obra de Valle Inclán.
Doctor en Filología Románica por la Universidad de Madrid, obtuvo por oposición la cátedra de Lengua y literatura españolas de instituto de enseñanza media y, después, la cátedra de Literatura Española en las universidades de Santiago de Compostela, Salamanca y Madrid.
Profundo conocedor de los dialectos que se hablan en España y en América, fue discípulo, entre otros, de Menéndez Pidal, Américo Castro y Pedro Salinas. Este académico aseguró, en repetidas ocasiones, que los clásicos que más influyeron en su obra fueron Cervantes y sobre todo Lope de Vega.
Además de secretario del Departamento de Literatura y Filología de la Fundación Juan March, Alonso Zamora fue director del Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires, y de esta sección en el Colegio de México. Ejerció la docencia en la Universidad de Colonia y fue profesor visitante de la Universidad de Puerto Rico, Copenhague y Estocolmo.
Miembro de la Academia desde el 66
El 26 de mayo de 1966 fue elegido, por unanimidad, académico de la Real de la Lengua, para ocupar el sillón 'D', vacante tras la muerte de Melchor Fernández Almagro.
Estaba considerado como el experto y académico que más sabía de Valle-Inclán, al que dedicó su discurso de ingreso en esta institución con el título Asedio a Luces de Bohemia.
Zamora Vicente era un gran activo de la Academia. En numerosas ocasiones aplaudía de forma especial algunas incorporaciones, como fue la del escritor y psiquiatra Carlos Castilla del Pino, pero al mismo tiempo manifestó su "decepción" por la ausencia del escritor José Manuel Caballero Bonald.
Para el académico, conocer la lengua era importante "porque detrás de hablar bien está la inteligencia. Es la forma de conocer las cosas, de ponerse dentro de ellas, en fin, de conocer el mundo que nos rodea", decía.
En 1971 accedió en el seno de la Academia al puesto de secretario perpetuo, que desempeñó hasta 1989. Ese año, en el mes de enero, Alonso Zamora Vicente vendió su biblioteca particular, tasada en 40 millones de pesetas, a la Fundación extremeña de su mismo nombre. Dicha biblioteca está formada por veinte mil volúmenes, además de otras 10.000 separatas y folletos.
Extensa obra
De su extensa obra destacan, entre otros, los títulos Poesías, El reino de Dios, Primeras hojas y Smith y Ramírez, así como los estudios Dialectología española, Poema de Fernán González; Tirso de Molina: comedias, Las sonatas de Ramón del Valle-Inclán, contribución al estudio de la prosa modernista, La novela picaresca y otros sobre Lope de Vega y diversos autores.
Zamora Vicente fue gran amigo de Camilo José Cela, de quien escribió Retrato de Camilo José Cela, en colaboración con Juan Cueto, y fue también director de la edición de las obras completas de Valle-Inclán.
Otra de sus grandes obras, Historia de la Real Academia Española, tras nueve años de trabajo, se presentó en 1999. Un total de 700 páginas que fueron la primera historia completa de esta institución desde que el marqués de Villena la fundara en 1713.
El académico estaba en posesión de numerosos doctorados 'honoris causa', era miembro del Instituto de Estudios Asturianos y del Instituto de Coimbra y entre sus múltiples distinciones poseía la Gran Cruz del Mérito Civil y la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio.
Entre sus últimos trabajos destaca el prólogo del libro de Fernando Vilches El menosprecio de la lengua. El español en la prensa, que escribió en noviembre de 1999.