Las peñas del Alavés recabaron otra vez de los abonados un apoyo mayoritario a sus movilizaciones en contra de Dmitry Piterman, un presidente que capta ya el rechazo de buena parte del aficionado a su modo de gestión y actuación al frente de la entidad. El domingo, en los prolegómenos del encuentro frente al Sevilla, de nuevo habló la afición con su respuesta a la recogida de firmas en protesta hacia el presidente y por segunda vez se manifestó en el mismo sentido, al igual que hizo antes del duelo contra el Racing. El 'Alavés gara, Dmitry kanpora'-'Somos el Alavés, Dmitry fuera'- se ha convertido en algo más que un lema. Se presenta ya como un clamor en Mendizorroza.
Más de 5.000 socios -en concreto 5.036- estamparon su rúbrica y dejaron constancia, con nombres y apellidos, de su desacuerdo con el proceder del máximo accionista, según dato aportado anoche por las peñas tras hacer recuento de las adhesiones. Aunque se trata de una iniciativa testimonial, alejada de cualquier muestreo científico y notarial, confirma al menos el sentir de la masa social.
De acuerdo al número desvelado por los peñistas, casi la mitad de los abonados del Alavés se sumó a la queja escrita. La entidad vitoriana cuenta con 12.341 carnés expedidos, tal y como anunció el vicepresidente José Nereo Ruiz en la última asamblea de accionistas. La aceptación a su propuesta fue calificada de «muy positiva» por las peñas, que reciben nuevamente el aliento de los demás aficionados.
Impulsados por el éxito y conscientes de que fueron muchos los abonados que se quedaron sin firmar ante la aglomeración de última hora y la cercanía del inicio del partido, los convocantes darán una segunda oportunidad. Con motivo del encuentro contra el Celta, el miércoles 22 de marzo, instalarán de nuevo las mesas en Mendizorroza para recoger más adhesiones. Será después cuando concluyan la suma y perfilen la manera de hacer llegar a Piterman todas las identidades.
Más de una hora
En otra tarde atípica para el alavesismo, la toma de rúbricas arrancó poco antes de las cuatro, una hora antes del partido, y se prolongó minutos después de su inicio, hasta que los aledaños de Mendizorroza se quedaron vacíos, con los abonados ya sentados en sus respectivos asientos. Fue entonces cuando los responsables de la campaña hicieron acopio de las hojas con los centenares de socios inscritos en ellas. Para estampar la identidad de protesta hacia Piterman bastaba con la inscripción del nombre, los dos apellidos y el número del carné de esta temporada.
Por espacio de más de una hora, los abonados se acercaron a las mesas, un total de diez repartidas por los alrededores del estadio y atendidas por integrantes de las peñas. Al inicio, el goteo de seguidores fue incesante, pero a medida que se acercaba el horario del encuentro la presencia de aficionados se hizo aglomeración hasta el punto de que muchos desistieron de esperar en las colas y entraron al campo sin ver cumplido su propósito.
La recogida de firmas marcó la segunda jornada de movilizaciones planteadas por los peñistas en señal de denuncia por la gestión deportiva y social de Piterman. La primera, hace dos semanas coincidiendo con la visita del Racing, marcó un hito en la historia del alavesismo. Una marcha y una protesta consistente en acceder a las tribunas diez minutos tarde pusieron de manifiesto el alto grado de desencanto del aficionado con el presidente.