Intento no creer lo que escucho en mi foro interno, pero cada día más y más alto oigo la misma frase: «si alguien no lo remedia el descenso está al caer». Esta singular, pero profunda en significado, frase es lo que va a ocurrir con nuestro equipo albiazul. ¿Cuánto esfuerzo realizado para nada? ¿Cuántas ilusiones de ciudadanos jóvenes para nada? ¿Cuánto aprender para nada? ¿Cuánto, cuánto, cuánto...?
Desde mi cargo como director de la Escuela de Entrenadores de Fútbol y Fútbol-Sala de Alava siento el deber de aclarar a mis alumnos algo que no es contenido de ninguna de las asignaturas que cursarán a lo largo de los tres niveles en los que se divide el Técnico Deportivo Superior (carnet nacional para todos). Esta nueva asignatura se debe llamar 'Caballero es don Dinero y con él hago lo que quiero'. Su objetivo no debe ser otro que el de disponer de unos cuantos euros con el fin de obtener un poder que NUNCA podrá equipararse al poder que otorga la sabiduría o el conocimiento.
Por todos es sabido que 'al que algo quiere, algo le cuesta' y por eso tengo que recordar a alguien que para tildarse como entrenador de fútbol, en cualquiera de las diferentes categorías, no sólo es válido sentarse en un banquillo de fútbol. Por el contrario, el papel de entrenar no es otro que el de obtener el mejor rendimiento de cada jugador en cada momento y, al mismo tiempo, la mejor eficacia de equipo en cada encuentro. Si ese binomio jugador-equipo y su eficacia relacional es complicada para quienes dedican un mínimo de 4 años de estudio, empiezo a ver con claridad el porqué del juego (y no hablo de clasificación) de nuestro equipo albiazul.
Pero como componente del claustro de profesores de la Escuela Alavesa de Entrenadores de fútbol no me queda más remedio que ofrecer al señor Piterman nuestra invitación para que acuda a nuestras clases y poder así compartir con él parte de sus conocimientos futbolísticos. Y, cómo no, todos los de los que cursamos nosotros en cada una de las asignaturas.