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Martes, 14 de marzo de 2006
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DEPORTES
TRES EN TRES
Planes y descubrimientos
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DECISIVO. Rancik deslumbra en Bilbao. / JORDI ALEMANY
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LOS OBJETIVOS. Todos los equipos tienen un objetivo. Mejor dicho, todos los equipos deberían tener UN objetivo. Me refiero a que cualquier colectivo tendría que ser capaz de responder de forma común a la pregunta de cuál es el suyo. Un objetivo consensuado, aceptado y asumido por todos demostraría que cada uno de sus componentes tiene el mismo norte, la misma idea, parecida ambición, lo que seguramente hará más eficaz la suma de los esfuerzos. Un equipo debe latir al unísono y las ambiciones, sean las que sean, tienen que ser compartidas. Y los objetivos no son piedras inamovibles en el tiempo; se mueven, cambian y son revisables. La clave del asunto es que esos cambios sean compartidos. Toda esta disquisición filosófica viene a cuento del cambio de panorama que ha experimentado la situación del Lagun Aro, producida en un par de semanas gracias a dos grandes triunfos. Sus victorias, sobre todo la extraordinaria del domingo frente al líder de la ACB, el Barça (bueno, los que eran los líderes hasta entonces) han colocado a los bilbaínos en un terreno indefinido. Les separan tres victorias del descenso, todo un mundo, y sólo dos de los play-off por el título. La definición de los nuevos horizontes no es asunto secundario. ¿Mantenemos el principal, la permanencia, o nos tiramos a degüello hacia otro impensable hace menos de quince días? ¿Esperamos un poquito para cambiar el punto de mira? ¿Puede ser contraproducente el dejarte llevar por aires de grandeza, por el posible bajón que traerá su no consecución? ¿Disfrutamos de lo conseguido? ¿Conservadores o ambiciosos? ¿Idealistas o realistas? ¿Nos exigimos o nos conformamos? De la respuesta que den en sus cabezas jugadores y técnicos dependerá la actitud con la que afronten dos fechas definitivas. La semana que viene en Menorca y la siguiente en Bilbao frente al Madrid.

EL DESCUBRIMIENTO. Para cualquier equipo con aspiraciones, el TAU es un ejemplo a seguir. Su permanencia en la élite, su solidez como sociedad y el apoyo con el que cuenta tanto social como institucional no sería el mismo si no hubiese demostrado una virtud impagable. Su buena vista a la hora de fichar, sea cuando sea y sea donde sea. Los vitorianos han demostrado una inquietud permanente a la hora de buscar jugadores que pudiesen mejorar lo que ya tenían. Sus cambios en la plantilla han sido numerosos en los últimos años y los efectos beneficiosos de muchos de ellos, evidentes. Por eso hay que aplaudir a los buscadores del Lagun Aro por la incorporación de un hombre que, por lo visto en los cuatro encuentros que ha disputado, puede resultar fundamental para el presente y futuro del equipo. Estamos hablando por supuesto de Martin Rancik, fundamental en la victoria frente al Barça y cuyo rendimiento no ha dejado de crecer desde que llegó. Alejados de los grandes fichajes por cuestiones económicas, la buena vista a la hora de incorporar este tipo de jugadores sin gran nombre pero con una buena mezcla de talento y disposición puede suponer el traspasar la línea que va del sufrimiento a la satisfacción.

¿Y EUROPA? Con un ojo puesto en la ACB y el otro en la NBA, la Euroliga camina un poco a media luz, pero ganando en intensidad una vez que después de una anodina, larguísima y poco excitante primera fase hemos llegado por fin a terrenos tan decisivos como exclusivos. Pocas veces nuestros representantes han estado tan bien colocados. El Madrid y el Barça a un pasito de meterse en los cuartos de final, el TAU pudiendo resolver en casa y el Unicaja todavía a tiempo de recuperarse del problema en que le metió perder en el Carpena frente a los azulgranas. Falta hace un éxito conjunto para hacer presente una competición a la que le está costando un mundo hacerse un hueco más allá de la disputa de la Final a Cuatro. Y así, de paso, la ACB podrá lanzar una nueva campaña sobre la realidad de que su liga es la mejor del mundo después de la NBA. Pues qué bien.



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