El líder radical chií Moqtada al-Sadr se atrevió ayer a poner nombre a la oleada de violencia que azota Irak: «La guerra civil ya existe -dijo-, pero yo no voy a dejarme arrastrar en ella». Sus palabras fueron certificadas por nuevos atentados que dejaron trece muertos y decenas de heridos. Asimismo, acusó a EE UU y a los integristas suníes de azuzar la contienda bélica con sus intentos por derrocar al Gobierno pro chií elegido democráticamente.
Al-Sadr hizo esta afirmación durante una conferencia de prensa en la ciudad de Nayaf, 170 kilómetros al sur de Bagdad, un día después de que una serie de coches bomba causara 48 muertos y más de 290 heridos en el barrio chií de Ciudad Sadr de la capital, considerado plaza fuerte del movimiento del líder radical.
El líder radical también se refirió a la crisis política: «Me voy a ver obligado a retirar a mis diputados del Parlamento hasta que se forme un nuevo Ejecutivo». «Estos radicales (suníes) han llegado a un acuerdo con los ocupantes para derribar al Gobierno y controlar así la situación», manifestó Al-Sadr, cuyas milicias del Ejército de Al Mahdi ya han protagonizado dos levantamientos armados sin éxito.
El joven clérigo se ha convertido en el principal apoyo del primer ministro en funciones, Ibrahim Yafari, para repetir mandato en los próximos cuatro años, frente a quienes abogan por otro chií, Adel Abdel Mahdi, visto como menos 'sectario' que Yafari por los kurdos y los suníes.
Nuevos atentados
Furibundo opositor a la ocupación de las tropas de EE UU, Al-Sadr negó una vez más que sean estos militares los que evitan que el país caiga en el guerra civil: «Eso no es más que una gran mentira (fabricada) por la propaganda americana», dijo.
Y una jornada más, Bagdad se convirtió en el principal blanco de los ataques terroristas. Pero no fue el único. La insurgencia también decidió sembrar el terror en otras localidades, como Tikrit, Mosul y Kirkuk. En total, al menos 13 iraquíes murieron y otros 60 resultaron heridos en una serie de ataques tras el hallazgo de cuatro cadáveres en el barrio chií bagdadí Sadr City. Asimismo, ayer se conoció la autoría del asesinato del periodista de la televisión estatal Al-Iraquiya, Amjad Hamid. Al-Qaida se atribuyó en un comunicado la responsabilidad del crimen, registrado el sábado pasado.
Con el objetivo de neutralizar esta creciente espiral de violencia, el Gobierno iraquí advirtió ayer de que recurrirá a la ley antiterrorista. Respondió así a una petición del titular del Interior, Bayan Yaber Solag. «Por los intereses del país, la reactivación de esa normativa -que no ha sido aplicada en los últimos años- ha llegado a ser necesaria», dijo Abdel Karim al-Anzi, ministro de Estado para la Seguridad Nacional.