La propuesta de cinco folios para este varapalo legislativo ha sido impulsada por el senador demócrata Russ Feingold, uno de los aspirantes oficiosos a las presidenciales de 2008. Según ha insistido el político de Wisconsin, no existe duda de que «el presidente de Estados Unidos ha roto la ley y, de alguna manera, se le debe exigir responsabilidad por ello». A su juicio, ante las críticas bipartidistas generadas por esta percibida extralimitación de los poderes ejecutivos de la Casa Blanca, el Congreso federal tiene la obligación de «reafirmar nuestro sistema de gobierno y la forma más eficiente y viable es censurando al presidente».
Bill Frist, el líder conservador en la Cámara alta , ha calificado la propuesta como «una loca maniobra política», especialmente peligrosa en tiempos de guerra. Según el senador de Tennessee, una resolución de censura en este momento «envía la señal equivocada de que falta respaldo para nuestro comandante en jefe que nos lidera con su enérgica visión para hacer más segura a nuestra patria». Mientras que la Casa Blanca se mantiene en su posición en que el polémico programa de escuchas extrajudiciales se encuadra dentro de las prerrogativas constitucionales del presidente y la resolución de uso de la fuerza aprobada por el Congreso inmediatamente después del 11-S.
A juicio de Feingold, conocido por su oposición a la guerra de Irak y la Ley Patriota, las acciones del presidente son una ofensa que merecería un juicio político o 'impeachment'. Un máximo listón constitucional que, según el senador, en estos momentos no sería conveniente saltar. Sin embargo, los sectores más extremos de la oposición demócrata quisieran avanzar por esa complicada senda. El diputado afroamericano John Conyers, el principal demócrata en el Comité Judicial de la Cámara Baja, está impulsado legislación para determinar si existen motivos suficientes para el procesamiento del presidente Bush en el Congreso. Propuesta que sólo ha reunido el respaldo de 26 de los 201 demócratas con escaños en la Cámara de Representantes.
Activistas
Ante la pasividad de sus correligionarios, a los que no se les olvida el fiasco que supuso para los republicanos el 'impeachment' contra Bill Clinton, el propio Conyers ha indicado que «esto no es algo que tengamos que hacer de forma precipitada». No obstante, ya existe un grupo de activistas con su propio comité de acción política -ImpeachPAC- haciendo campaña a favor del procesamiento de Bush, con una serie de candidatos a las elecciones legislativas de noviembre de este año que lo primero que prometen hacer cuando lleguen a Washington es votar acusaciones formales de 'impeachment' contra el presidente.
Estas maniobras, por el momento, no han inspirado a los principales líderes ni al comité nacional del Partido Demócrata, que temen que un pulso constitucional de ese calibre distraiga sus esperanzados esfuerzos de avanzar posiciones en el Senado y la Cámara de Representantes. Pero como ha recalcado Bob Fertik, fundador de ImpeachPAC, «el que no se puedan ganar ciertas batallas políticas no quiere decir que no haya que lucharlas».