El guitarrista y cantante andaluz José Ignacio Lapido, ex co-líder de los añorados 091, condujo 860 kilómetros desde su ciudad, Granada, para actuar el sábado en el Azkena al frente de un quinteto encorbatado y con camisas negras, en plan los capos de ERC pero sin sobrepeso y ni cara de mala leche. Sobre el escenario disfrutaron los músicos y debajo también gozaron unos 150 treintañeros entre los que vimos a un nutrido puñado de parroquianos del bar Muga.
Defendiendo los punteos guitarrísticos, adornándose con teclados elegantes y preconizando la validez lírica de un rock inevitablemente adulto y melancólico, Lapido se plegó a sus influencias, siempre clásicas y reconocibles, en ocasiones fusilamientos descarados, caso de esos riffs de 'Street Fightin Man' y 'Jumpin' Jack Flash' de los Stones, o de 'Baby Please Don't Go' vía Them, incrustados en sus composiciones originales.
El resto del repertorio también se postró ante sus referencias: Tom Petty ('En otro tiempo, en otro lugar'), The Clash ('Nadie besa al perdedor'), más Stones ('Luz de ciudades en llamas'), Dylan ('De espaldas a la realidad'), Neil Young y nombres más cercanos en el tiempo, por ejemplo el Dream Syndicate de Steve Wynn o, sí, Loquillo ('Cuando vuelvan las palabras del exilio'). Ah, se tocó techo emocional y físico cuando versioneó el 'Zapatos de piel de caimán' de 091.