La presencia de EEUU en Irak podría prolongarse, incluso después de que la normalidad vuelva a ese país, según ha sugerido el general John Abizaid, comandante de las operaciones militares en ese país.
Además, se ha hecho pública la decisión de trasladar un batallón de unos 800 soldados hasta Irak para reforzar la seguridad con motivo de la Ashura chií, la fiesta más importante de esta comunidad, según ha informado el Pentágono, que ha detallado que el batallón pertenece a la Primera División Blindada, con base en Kuwait, y que tiene previsto trasladarse a Irak en los próximos días para permanece en el país "alrededor de 30 ó 45 días".
"No nos equivocamos al asegurar que donde hay eventos religiosos y una gran presencia de asistentes, hay focos de potenciales ataques", han indicado desde el Pentágono. En la actualidad EEUU mantiene 133.000 soldados en Irak. Asimismo, el Pentágono mantiene en Kuwait a un grupo de soldados estadounidenses en situación de ser movilizados inmediatamente ante problemas puntuales en Irak para reforzar la seguridad.
En una comparecencia ante un subcomité de la Cámara de Representantes el general Abizaid indicó ayer que esa presencia militar tendría como objetivo mantener a raya a los terroristas y proteger el flujo de petróleo de la región. "Es claro que nuestra visión a largo plazo respecto de una presencia militar en la región requiere una capacidad antiterrorista robusta", señaló el general Abizaid. El general indicó que las razones más importantes para mantener esa presencia militar a largo plazo están constituidas por la lucha contra grupos extremistas como Al Qaeda así como la de disuadir las ambiciones expansionistas de Irán. "No hay duda de que es necesaria", principalmente para ayudar a la gente a superar este período en el que los extremistas se enfrentan a los moderados, agregó.
Tanto EEUU como sus aliados tienen intereses vitales en la región, especialmente aquellos referidos al petróleo y "en última instancia, esto se reduce al libre flujo de productos y recursos de los cuales depende nuestra prosperidad y la de todo el mundo", indicó. Pero Abizaid aclaró que, en cualquier caso, la presencia militar de EEUU sería muy inferior al destacamento de 200.000 soldados que este país mantiene en la región del Golfo Pérsico, incluyendo los más de 130.000 en Irak. Por otra parte, dijo que si los iraquíes logran formar un gobierno unificado "existen razones para creer que podremos reducir nuestras fuerzas mucho más" para diciembre de este año, tal y como manifestó el lunes pasado el presidente George W. Bush.
El militar habló con los legisladores después de que el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, señalara la posibilidad de que se aumente el contingente en Irak en un momento de creciente violencia sectaria y la amenaza de una guerra civil. Consultado por los periodistas acerca de cuánto tiempo debe esperarse que las tropas de EEUU continúen combatiendo en Irak, el jefe del Pentágono respondió vagamente: "La implicación de la pregunta es...¿pensamos que vamos a estar allí cuatro o cinco años más en lo que se refiere a nuestras fuerzas terrestres? La respuesta es no. No creo".
El Gobierno, acusado de ambigüedad
Las declaraciones de Abizaid y de Rumsfeld se producen en un momento en que los demócratas acusan de ambigüedad al Gobierno e intensifican sus llamamientos para que Bush aclare que no busca establecer bases militares permanentes en Irak. Según esos legisladores, una declaración de ese tipo sería un factor que ayudaría a reducir la violencia.
La legisladora demócrata Jane Harman, miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara, dirigió una carta la semana pasada a Bush en la que le señaló que "al no aclarar las intenciones de EEUU se da una excusa para que ciertos iraquíes eludan un compromiso y se pone en peligro nuestra posibilidad de éxito". "¿Qué tipo de mensaje se envía al pueblo de EEUU y a los iraquíes y a la región si existe ambigüedad respecto de nuestros designios en lo que se refiere a la presencia militar en Irak?", preguntó el legislador demócrata David Price.
La continuidad de la presencia militar estadounidense en Irak volvió a plantearse después de que Bush y Rumsfeld aseguraran que Irán suministra elementos y armas a los insurgentes iraquíes. Rumsfeld afirmó, sin ofrecer detalles, que está comprobado que iraníes "han estado o están en Irak" para colaborar con los insurgentes y que sería razonable sugerir una responsabilidad del Gobierno de Teherán.
Sin embargo, el jefe del estado mayor conjunto de las Fuerzas Armadas, general Peter Pace, afirmó en una conversación con periodistas en el Pentágono que "no hay pruebas" de que el Gobierno de Irán haya facilitado armas y soldados a los insurgentes de Irak.