Juan Martínez de Irujo afrontará el domingo su quinta final desde su llegada al campo profesional el 6 de junio de 2003. Al año de su debut conquistó la 'txapela' del Manomanista y es el vigente campeón de Parejas. En tres años ha ha hecho historia y su techo pelotístico es impredecible. Sus incondicionales aseguran que tiene capacidad «para marcar una época». El pasado noviembre cumplió 25 años y el tiempo juega escandalosamente a su favor.
-Su quinta final en tres años de profesional, ¿va de récord?
-Yo no intento batir ni establecer ninguna marca, las cosas vienen precipitándose de esta manera y no le doy mucha más importancia al asunto.
-¿Está sorprendido de su fulgurante ascensión al estrellato de la modalidad?
-En pelota el factor sorpresa no existe, porque todo se desarrolla demasiado rápido. Las competiciones se acumulan una detrás de otra ininterrumpidamente para bien o para mal.
-Con ese bagaje que arrastra de cinco finales, ¿las grandes citas se habrán convertido para usted en un partido ordinario?
-No, por muchas finales que juegues, todas tienen algo especial y la procesión siempre la llevas por dentro.
-¿Le asolan los nervios en los días previos a un partido importante?
-Estoy plenamente seguro de que los cuatro pelotaris saltaremos al Ogueta excitados. Lo que sucede es que unos saben controlar los nervios mejor que otros.
-¿Usted tiene esa capacidad de control?
-La verdad es que cuanto tomo contacto con la pelota me olvido de todo.
-Es su segunda final contra Aimar Olaizola, ya que disputó una en el Manomanista del pasado año, que perdió (18-22), y este domingo volverán a verse las caras en el frontón Ogueta. ¿Suenan vientos de revancha?
-Intentaré que esta vez me lleve el gato al agua yo, pero para eso tenemos que jugar muy bien.
-¿Cómo ve la final de este domingo?
-Se presenta a priori abierta, diría que al cincuenta por ciento.
Parten como favoritos
-Sin embargo, la cátedra se inclinará de salida por su color.
-Las apuestas, la mayoría de las veces, no guardan relación con la realidad deportiva y se equivocan en numerosas ocasiones. Ellos son los favoritos.
-¿Aimar Olaizola es el peor contrario posible que le puede tocar en una final?
-Olaizola II y Oier Zearra son dos enemigos de mucho cuidado. Forman una pareja muy fuerte, muy compenetrada y que no regalan absolutamente nada. El vizcaíno no se cansa de darle a la pelota y Aimar sabe acabar los tantos muy bien.
-Los técnicos aseguran que el de Goizueta y usted son dos pelotarios de estilos opuestos.
-Puede que tengan razón, él juega con la cabeza más fría, entrando a la pelota cuando tiene que entrar y midiendo los tiempos. Yo soy más explosivo y entro más a lo loco a la pelota que Aimar Olaizola.
-En este campeonato ha venido de menos a más, regalando al principio y en su último compromiso sólo falló una pelota. ¿Qué Irujo se verá el domingo?
-Son rachas, el que arriesga mucho al final tiene que fallar por narices. Pero de lo que estoy seguro es que el domingo no voy a cambiar mi patrón de juego.
-¿Por dónde pasará la clave del partido?
-El que acierte con el remate se llevará la 'txapela' para casa. No hay que olvidar que el Ogueta es un frontón muy exigente y se hace mucho daño cuando atacas.
-Por cierto, dicen los entendidos que el frontón de Mendizorroza puede perjudicar considerablemente a los respectivos zagueros.
-A los zagueros les pesa la pelota muchísimo en los cuadros de atrás, pero estoy plenamente convencido de que las pesadas características que tiene el frontón Ogueta no van a influir en el rendimiento de Zearra y Eulate.