Hay campos para un equipo que son una pesadilla y otros en los que los prodigios se repiten. Balaídos, próxima estación de los rojiblancos (domingo, 21.00 horas, Canal +) entra en la segunda categoría. Lo cierto es que en pocos estadios como el vigués se aproxima el equipo rojiblanco a su condición de grande de la Liga. De allí, de la ciudad más poblada de Galicia, los rojiblancos han regresado con el triunfo prácticamente en un 30% de ocasiones (un 29,54 % para ser exactos). Entre todos los equipos de Primera, sólo hay tres a los que el Athletic haya dominado más en sus terrenos. Por este orden: Alavés (80 % de victorias), Osasuna (41,37 %) y Racing (33,33 %).
Parece evidente que el Athletic juega con una motivación especial en Balaídos. No es sólo un asunto histórico. De las últimas veinte comparecencias en la ciudad pontevedresa, los rojiblancos han puntuado en 13, lo que le coloca ante una estadística impresionante, un 65 % de resultados favorables.
El recuerdo del último partido, sin ir más lejos, no puede ser más positivo. Se jugó en la jornada doce de la campaña 2003-04, que concluyó con el Athletic en la UEFA y los gallegos en Segunda A. Entonces, un cabezazo de Lacruz y un remate en el descuento de Iraola trajeron un triunfo que elevó a los rojiblancos a la cuarta posición.
Oskar Vales (32 años) jugó en el equipo gallego cedido entre 1997 y 1999, a las órdenes de Javier Irureta y Víctor Fernández. El basauritarra cree que el primer postulado para que una circunstancia histórica como ésta juegue en favor de un equipo, en este caso el Athletic, es que «la Prensa lo destaque a lo largo de la semana. Al futbolista le viene entonces el asunto a la cabeza y le alegra recordar que es así, que ése es un campo en el que se le dan bien las cosas. Le da confianza y le hace estar más ilusionado».
Es decir, según el jugador retirado tras la pasada campaña, los rojiblancos deben afilar sus botas. «A mí, personalmente, me gustaba mucho ir a ese tipo de campos en los que las cosas se te dan bien. Desde luego, es una baza que los jugadores del Athletic deben aprovechar para animarse porque unos antecedentes tan positivos durante tanto tiempo son algo más que casualidad».
Txetxu Rojo (59 años), jugador legendario del Athletic con el que alzó dos Copas y ex-entrenador de los dos equipos, destaca que los jugadores saben perfectamente que hay campos en los que rinden más.
La metamorfosis
¿Cuáles son las razones de este tipo de metamorfosis? «Nadie sabe por qué pasa, pero pasa. Los futbolistas son conscientes de que hay estadios en los que funcionan mejor. Esas cosas se comentan a lo largo de la semana porque para ellos es una especie de señal. En mis tiempos de jugador, por ejemplo, nos sucedía con El Molinón de Gijón. Al lado contrario, por ejemplo, recuerdo que para nosotros era peor ir al campo del Sevilla que al del Betis. Y, cuando entrené al Zaragoza, me viene a la cabeza que allí siempre tenían pavor a sus visitas a Valladolid. Casi siempre perdían. Por suerte, conmigo empatamos. Habrá quién diga que tiene que ver con el clima o el tipo de campo, pero no creo que por ahí encontremos una explicación porque entonces en La Coruña el Athletic también conseguiría buenos resultados y, sin embargo, es uno de los campos que peor se le ha dado».
Es decir, jugar en uno de los estadios con mejores resultados parece ser una señal positiva. O, por el contrario, puede tratarse de una pista falsa. Los jugadores del Athletic lo decidirán el domingo a partir de las nueve. La salvación depende en buena parte de que mantengan la tradición.