El presidente francés, Jacques Chirac, acudió ayer en socorro de su primer ministro, Dominique de Villepin, cuando la movilización estudiantil contra el nuevo contrato de trabajo para jóvenes afecta ya a más de la mitad de las 84 universidades del país y empieza a cuajar en la enseñanza secundaria. Por quinto día consecutivo se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y policías antidisturbios en París en torno a la Sorbona con intercambio de gases lacrimógenos y proyectiles diversos.
Desde Berlín, donde asistió al VI Consejo de Ministros franco-alemán, Chirac se permitió una licencia con la norma tácita que impide a los políticos franceses hablar de asuntos internos en el extranjero para expresar su apoyo «total y sin reservas» a Villepin. «Todos los gobiernos europeos están confrontados al problema tan delicado del empleo juvenil. En este terreno, el Contrato de Primer Empleo (CPE) es un elemento importante», señaló el presidente.
El primer ministro, así como los titulares de Interior, Nicolas Sarkozy, y de Educación, Gilles de Robien, no viajaron a la capital alemana para seguir de cerca la evolución de la crisis y sus numerosas manifestaciones callejeras. En Lille y periferia de París muchos liceos se sumaron a la movilización estudiantil que tiene bloqueadas universidades importantes como las de Nanterre, Nantes, Burdeos, Rennes y Toulouse.
En la sesión de control al Gobierno, Villepin reiteró su determinación a aplicar la ley que instaura el CPE y que fue aprobada de manera definitiva por el Parlamento el pasado jueves. No obstante, se mostró dispuesto a «ajustar» el dispositivo si así se decide en las reuniones de evaluación semestrales que ha ofrecido a los interlocutores sociales.
Reservado a menores de 26 años en empresas con más de 20 trabajadores, el CPE es un contrato de duración indefinida que comienza por un denominado «período de consolidación» de dos años durante los que se puede ser despedido sin motivo. En este supuesto, hay preaviso, indemnización, derecho a cobrar el subsidio de paro y acceso a la formación.
Desenlace impredecible
El primer ministro enfatizó que el CPE prevé «una red de seguridad en caso de ruptura que ningún otro contrato propone». Repitió la oferta, formulada el domingo por televisión, de una formación remunerada de tres meses para el joven que sea despedido en la fase de prueba. «El CPE es útil, justo, equilibrado y va a crear miles de empleos», proclamó ante el hemiciclo. En su pregunta, el socialista François Hollande había insistido en pedir que la reforma sea retirada para abrir negociaciones con los interlocutores sociales. «Usted corre el riesgo de un conflicto largo, grave y de desenlace impredecible», fustigó el líder de la oposición, quien constató «la ruptura entre el poder y una mayoría de la juventud».
Apoyados por comunistas, ecologistas y radicales de izquierda, los socialistas presentaron un recurso ante el Consejo Constitucional por vulneración del principio de igualdad entre los trabajadores y ausencia de consulta previa al Consejo de Estado del texto aprobado. «Incluso en las filas de la derecha hay quienes rezan para que se produzca la anulación por inconstitucionalidad», ironizó Hollande. Los observadores coinciden en que una nulidad por vicio de forma sería para Villepin una forma honrosa de salir de la crisis.