El Ejército israelí llevó ayer a cabo una importante operación para capturar al secretario general del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Ahmed Saadat, y a otros cinco dirigentes, que cumplían condena en la prisión de Jericó y a los que el Gobierno hebreo acusa de haber participado en 2001 en el asesinato del entonces ministro de Turismo, Rehavam Zeevi.
El asalto a la cárcel, situada en la Cisjordania ocupada y que quedó completamente destruida, se produjo después de que observadores estadounidenses y británicos que supervisaban a los detenidos abandonaran sus puestos.
El ataque se inició a las nueve de la mañana y finalizó diez horas después, cuando se entregaron todos los prisioneros y fueron trasladados a una cárcel israelí. En la acción murieron tres palestinos -entre ellos un preso y un policía- y otros treinta resultaron heridos. Analistas hebreos indicaron que el primer ministro en funciones, Ehud Olmert, obtendrá un importante rédito político en las urnas el día 28 tras esta acción.
Fuentes palestinas dijeron que la rendición de Saadat -que se entregó con las manos en la cabeza- y los demás prisioneros se produjo como resultado de una «negociación internacional» aunque el contenido de un tal acuerdo no había sido revelado al cierre de esta edición.
En un primer momento las tropas rodearon la prisión y los tanques comenzaron a disparar obuses. Después los helicópteros lanzaron varios misiles y más tarde las excavadoras militares comenzaron a destruir la cárcel. El objetivo era detener a Saadat y a otros dos miembros del comando que asesinó a Zeevi, así como a otros tres dirigentes, entre los que se encontraba Fuad Shubaki, que organizó en 2001 el transporte de un cargamento de armas hacia Gaza, que comandos israelíes interceptaron en el mar Rojo a bordo del barco 'Karim A'. Gracias a un acuerdo diplomático en 2002, Israel aceptó el traslado de los seis a la prisión de Jericó, pero bajo la supervisión de observadores internacionales.
A punto de liberarles
Los israelíes sostienen que llevaron a cabo la intervención armada al tener constancia de que el presidente palestino Mahmud Abbas (Abú Mazen) estaba a punto de poner en libertad a Saadat y tras consultarlo con Estados Unidos. Un coronel hebreo declaró que había transmitido a los reclusos un mensaje claro mientras se bombardeaba la prisión: «O salís o moriréis». Saadat respondió en una entrevista a la televisión Al-Yasira diciendo que los que estaban con él preferían morir a entregarse. «Asumiremos nuestro destino con valor», añadió. Sin embargo, posteriormente decidieron entregarse.
«Ha sido un juego. Saadat y sus compañeros sabían desde el principio que al final se entregarían pero han querido dar la impresión de que resistían hasta el final», dijo un oficial israelí que no se identificó.
Con la operación de ayer, Israel cierra el capítulo del asesinato de Rehavam Zeevi, quien era conocido con el sobrenombre de Gandhi por dos razones: por su extrema delgadez e, irónicamente, porque era justamente lo contrario de un pacifista y perseguía la deportación de todos los palestinos que viven en Cisjordania y Gaza.
Zeevi se paseaba frecuentemente por los territorios ocupados armado con un subfusil Uzi con el que provocaba a la población y fue asesinado sólo unas semanas después de que un helicóptero israelí matará con un misil al anterior secretario general del FPLP, Abú Alí Mustafá.
A media tarde, Hamás pidió a toda la población de Jericó que saliera a la calle en señal de protesta. Cientos de palestinos se acercaron a donde estaban los soldados y comenzaron a arrojarles piedras y algún 'cóctel molotov'. Las tropas respondieron abriendo fuego y en esos momentos fue cuando más palestinos resultaron heridos.
El jefe de los servicios de inteligencia egipcios, Omar Suleyman, decidió suspender el viaje que hoy tenía previsto realizar al país hebreo en señal de protesta.