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Miércoles, 15 de marzo de 2006
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SOCIEDAD
JESÚS ÁVILA PREMIO NACIONAL DE INVESTIGACIÓN 'SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL' 2004
«Pretendemos recuperar un cerebro dañado por el Alzheimer»
El científico explica el trabajo que realiza con ratones en la búsqueda de «dianas que permitan revertir la enfermedad en estadíos tempranos»
«Pretendemos recuperar un cerebro   dañado por el Alzheimer»
OPTIMISTA. Jesús Ávila confía en que los avances contra la enfermedad se produzcan pronto. / FERNANDO GÓMEZ
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EL PERSONAJE

LAS FRASES
Jesús Ávila es licenciado y doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid. Su trabajo está centrado en el estudio de cómo unas proteínas llamadas microtubulares influyen en los procesos neurodegenerativos. Profesor de Investigación desde 1987 del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ocupó el puesto de director del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa entre 2002 y 2004. Su larga lista de premios culminó ese año con el 'Santiago Ramón y Cajal' de Investigación.

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El científico Jesús Ávila, Premio Nacional de Investigación Ramón y Cajal, acudió ayer a Bilbao para participar en el ciclo de conferencias organizado por el CIC Biogune en colaboración con la fundación BBVA con motivo del centenario del Premio Nobel. No trajo un mensaje muy esperanzador, pero sí una promesa: «No doy fechas para la consecución de un remedio contra el Alzheimer, pero vamos a intentar conseguirlo cuanto antes y de la mejor manera posible».

-La primera, de aclaración de conceptos: defina el Alzheimer.

-Se trata de la demencia senil más prevalente. No es que uno esté loco, sino que se encuentra desorientado. No reconoce a su familia, no sabe quiénes son sus hijos, se peina con el cepillo de dientes... Ser mayor constituye el principal riesgo para padecerla.

-¿A partir de qué edad comienza?

-Hay varios tipos de enfermedad. Unas son de origen familiar, pero son escasísimas. Representan menos del 1%de los casos. El más temprano se dio en un chico de 29 años, pero se trata de una excepción, de libro Guinness. La de origen genético se desencadena sobre los 50. El resto, que son la mayoría, comienzan a partir de los 70 y a los 80 años.

-¿Qué le dice a un hombre de ciencia la existencia en España de 800.000 afectados?

-No sé si la cifra es tan alta. En los países ricos, entre los que nos incluímos, se calcula que afecta al 1,5% de la población, lo que representa medio millón de ciudadanos, poco más. De todas formas, es tremenda la cantidad de gente que hay y que va a haber, porque cada vez envejecemos más y nos reproducimos menos.

Prevención

-¿Y qué se puede hacer para evitar esa situación?

-Intentar conocer la enfermedad. Cuanto más la conozcamos, más posibilidades tendremos de resolverla. En los últimos veinte años, nuestro conocimiento del Alzheimer ha ido muy rápido, pero todavía no tenemos el suficiente como para detenerla. En eso estamos.

-¿Todo el mundo debería someterse a una revisión para el diagnostico del Alzheimer a una edad determinada?

-Le voy a comentar un dato curioso. Hay una población en Utah (Estados Unidos) donde hay muchos centenarios. Más de la mitad de ellos padecen Alzheimer. Basados en esta realidad, algunos estudios epidemiológicos sugieren que si viviéramos mucho llegaríamos a la misma situación. Es una teoría. No lo sé. Lo que hay que buscar es algún tipo de prevención. Ése es el punto fundamental.

-¿Cómo podría llevarse a cabo la prevención?

-Conociendo el proceso del Alzheimer. Le voy a explicar lo que hacemos en el laboratorio.

-Cuénteme.

-Nosotros utilizamos modelos de ratones para trabajar en el laboratorio. Reproducimos en ellos la patología y los usamos para buscar dianas sobre las que actúen los fármacos. En la comida o en la bebida, les metemos los productos que queremos probar y observamos hasta qué punto se puede revertir la enfermedad.

Búsqueda

-¿Más allá de frenar la enfermedad, es posible recuperar un cerebro dañado?

-Ése es nuestro proyecto. Si pudiéramos revertir el proceso al menos en algunas partes, tal vez estaríamos en condiciones de buscar fármacos curativos. De momento, todo esto es sólo algo que se está viendo.

-Pero entiendo que guardan cierta esperanza...

-Claro: lo que queremos saber es si es posible que la enfermedad revierta en estadíos muy tempranos y si se puede recuperar algo en fases más avanzadas. Pero hablamos de búsqueda.

-Hay estudios que aseguran que la ingesta de moras y el famoso vasito de tinto en las comidas previenen contra el Alzheimer. ¿Qué caso debe hacerse a estos informes?

-El problema del Alzheimer se relaciona con la aparición de dos estructuras aberrantes en el cerebro...

-¿Dos qué?

-Dos estructuras nuevas que aparecen en el cerebro de los pacientes. Unas se llaman placas seniles y las otras ovillos neurofibrilares. El número de placas seniles se relaciona con la edad del paciente. Los ovillos, con la demencia. Lo que se ha visto es que el vino tinto tiene un compuesto orgánico llamado revestrerol que frena la formación de esos ovillos, de tal modo que puede enlentecer el desarrollo de la enfermedad.

-Vamos, que no sería malo desayunar una tostada de mermelada de mora, ni tomarse un vinito en las comidas.

-Bueno, lo de las moras tengo que estudiarlo más; lo del vino sí que lo tengo más claro, je, je.

Vacuna

-¿Existen otros alimentos que provocan un efecto similar?

-Hay otros compuestos que uno come o bebe que, de alguna manera, pueden afectar a la formación de las placas o de los ovillos de los que hablamos. Pero eso no quiere decir que curen el Alzheimer, sino que pueden enlentecer su desarrollo. Yo, en parte, sí que me creo todo esto.

-¿Es posible una vacuna en cinco años, como se ha anunciado?

-Bueno, la vacuna ya se ha intentado. Se diseñó un preparado contra estas placas seniles, que funcionaba bien en ratones. Al pasarse a la fase clínica con pacientes se vio que a los humanos les provocaba encefalitis, un proceso inflamatorio brutal. Ante un resultado así, el ensayo tuvo que pararse rápidamente.

-¿Cuál es la situación actual?

-Ahora se intenta mejorar esas vacunas, pero no sé en cuánto tiempo se logrará una. Técnicamente, no es fácil diseñar ese tipo de preparados.

-Después de todo, ¿qué podemos esperar de la ciencia?

-La ciencia es el conocimiento. Si hablamos por teléfono es porque un señor llamado Graham Bell tuvo una idea, la desarrolló y lo consiguió. Ha habido áreas de la ciencia y de la medicina que han ido más rápidas y otras más lentas. El siglo XX fue el de la física; posiblemente éste sea el de la biología o la biomedicina.

Terapias

-¿España dedica lo suficiente a la lucha contra esta enfermedad?

-Se hace lo que se puede. La Asociación de Enfermos de Alzheimer, que tiene todo mi respeto, intenta por todos sus medios que se haga lo posible. El Ministerio de Sanidad ha comenzado a fomentar proyectos relacionados con esta dolencia y la fundación Reina Sofía va a construir en Madrid un centro de investigación al que seguirán otros en las grandes ciudades de España.

-Ustedes están probando ya algún fármaco en humanos, ¿no?

-Nosotros no decimos nada hasta que las cosas salen. Estamos probando en modelos animales y, obviamente, el paso siguiente es el humano. Y es también lo que vamos buscando todos...

-El reconocido neurólogo Rafael Blesa ha dicho que sus biznietos no verán la cura del Alzheimer con células madre.

-¿Hombre! Yo no sé si con células madre o con lo que sea, pero pretendemos buscar un remedio en el menor tiempo posible. No sé si lo verán mis nietos o mis hijos. Yo no doy fechas, pero vamos a intentar conseguirlo cuanto antes y de la mejor manera posible.

-¿A veces se publica demasiado informe que genera excesivas expectativas?

-La ciencia es como un culebrón televisivo, no como un relato corto. Siempre aparecen nuevas preguntas y siempre se puede ir mejorando. Lo que pasa -y no quiero reprochar nada a nadie- es que muchos periodistas quieren hacer el principio y el final de la historia en un minuto. Y la ciencia no es como una final de Copa, sino como una Liga sin fin.



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