Dmitry Piterman tuvo que parar ayer en seco requerido por una patrulla de la Ertzaintza al volante de uno de los flamantes vehículos de su flota estadounidense. Por la mañana, de camino de Maliaño (Cantabria), donde tiene fijada su residencia, a Vitoria para acudir al entrenamiento, el presidente del Alavés se topó con un control de velocidad antes de acceder al peaje de Areta (Llodio).
No superaba el límite permitido, pero en cambio fue pillado in fraganti con su teléfono móvil en la mano mientras dirigía el coche hacia la autopista. Conducir y hablar telefónicamente al mismo tiempo está penado por las cada vez más restrictivas normas de Tráfico. Con el mismo rigor que se aplica a otros conductores imprudentes, Piterman fue multado al instante con 150 euros. Su expediente ya tiene una mancha.
Pero la primera infracción de tráfico cometida ayer por Piterman puso al descubierto una segunda, aún más grave que la anterior. El máximo accionista del Alavés mostró a los ertzainas que le pararon un permiso de conducción norteamericano, tramitado en California, «no válido» para pilotar vehículos por las carreteras de los países de la Unión Europea, según fuentes oficiales.
En consecuencia, el carné de conducir que entregó Piterman a la pareja de la Ertzaintza le impide tomar un volante en España, razón por la que recibió una segunda sanción, ésta de 200 euros. Pero al margen de la cuantía económica, que no constituye en sí misma un quebradero de cabeza para el ucraniano, la infracción sí le obligará a regularizar su situación como conductor en Europa si no quiere meterse en más líos en el futuro.
Nereo, de conductor
El empresario está obligado a canjear su permiso norteamericano por otro internacional con una validez de seis meses. Al cabo de este tiempo, y al residir en España, Piterman deberá solicitar el carné nacional y pasar las oportunas pruebas. Si no lo hiciera y fuera sorprendido como consecuencia de un control rutinario o de una nueva infracción, incurriría en reincidencia, un delito mayor.
Los ertzainas que le interceptaron en Areta no le retiraron el documento estadounidense, pero sí le impidieron seguir al volante. El vicepresidente José Nereo Ruiz, que conducía un segundo coche, estacionó éste en el peaje, tomó el de Piterman y ambos se dirigieron al entrenamiento en Ibaia, al que llegaron con cierto retraso.