El presidente de la CEOE, José María Cuevas, pidió ayer disculpas, ante el comité y la junta directiva de la gran patronal, «por si algún empresario vasco o catalán se hubiera podido sentir ofendido» por sus palabras, en alusión a los polémicos comentarios que realizó el pasado jueves sobre el proceso de paz en Euskadi y la OPA de Gas Natural sobre Endesa. Confebask aceptó las excusas, mientras que la organización catalana Fomento del Trabajo Nacional sólo «las dio por recibidas», reacia todavía a dar por cerrada la crisis abierta en el seno de la confederación.
De hecho, los representantes catalanes ni siquiera asistieron ayer al encuentro de los órganos directivos de la CEOE en señal de protesta por las declaraciones de Cuevas. Se limitaron a enviar un escrito en el que se exigía una rectificación.
Los vascos, por contra, sí acudieron a la reunión con la idea de volver a manifestar en ella su malestar por los polémicos comentarios. Miguel Lazpiur, presidente de Confebask, estuvo en el comité y luego en la junta directiva, en la que también participaron Ignacio Sáenz de Gorbea, en representación de Cebek, y el presidente de SEA, Carlos Zarceño.
A la vista de los reproches que iba a recibir, Cuevas se adelantó y leyó una particular declaración de disculpa, en la que más bien se ratificaba en lo dicho, aunque trataba de contextualizarlo mejor. En relación a la distinción que hizo sobre los empresarios vascos, entre los que «se consideran perseguidos» por ETA y «tienen la valentía» de seguir con sus negocios frente a los que apoyan el proceso de paz, señaló lo siguiente: «Tuve interés en resaltar nuestro apoyo a aquellos empresarios que resisten el pago del mal llamado 'impuesto revolucionario'», a la vez que quiso manifestar su «preocupación porque el llamado 'proceso de paz' pudiera hacer más grave esta situación».
En cuanto a las críticas que vertió sobre la OPA de Gas Natural, a la que calificó como una operación «a la catalana» por su bajo precio y por estar «apoyada en el Boletín Oficial del Estado», reiteró que hizo esta valoración «a título personal y como pequeño accionista de Endesa» y no como presidente de la CEOE. En calidad de tal, explicó, lo único que manifestó es que la patronal es «neutral» en esta cuestión y debe serlo por cuanto «todos los actores implicados en la operación son miembros de nuestra confederación».
Discrepancias
En el comunicado de la CEOE en el que se recoge las declaraciones de Cuevas se afirma, además, que «el comité y la junta acordaron de manera unánime manifestar su apoyo al presidente de la confederación y su absoluto rechazo a la injustificable campaña de insultos y descalificaciones de los últimos días».
Este apunte que encabeza la nota remitida por la patronal no ha gustado nada ni a la patronal vasca ni a la catalana. «No ha habido ningún pronunciamiento de respaldo a Cuevas», señalaron fuentes de Confebask. Por tanto, si alguien expresó su apoyo al presidente de la CEOE lo hizo a título personal.
Pese a estas discrepancias, la confederación empresarial vasca da por zanjada la crisis aunque trasladará al próximo comité ejecutivo el debate sobre las disculpas de Cuevas. En la patronal catalana, sin embargo, se resisten a dar carpetazo al conflicto. Fomento del Trabajo, presidida por Joan Rosell, se limitó a dar por recibidas las excusas «a la espera de la acogida» de las mismas por parte los afiliados, aunque también se comprometió a «no abrir nuevos debates alrededor de unos hechos que nunca debieron producirse y que no deben repetirse». El comité de la organización se reunirá el lunes para debatir, entre otras cuestiones, si sus representantes volverán a asistir a las reuniones de los órganos directivos de CEOE tras el desplante de ayer.
Aunque dentro de la patronal catalana hay quienes abogan por una vuelta a la normalidad, otros se resisten a que Cuevas salga indemne. El presidente de la organización de 'pymes' Cecot, Antoni Abad, se encuentra en este último grupo. A su juicio, la declaración de ayer no vale como disculpa.