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Jueves, 16 de marzo de 2006
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ECONOMÍA
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El déficit exterior se dispara un 55% por la debilidad de las exportaciones
El desfase de 69.834 millones, un récord histórico, confirma los problemas de competitividad de España
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Los 'agujeros negros' de la economía española se siguen ampliando. Aunque el crecimiento casi duplica el de la zona euro, la inflación permanece anclada en el 4%, lo que supone 1,7 puntos por encima de la media en la zona euro, y el déficit exterior continúa por las nubes. La balanza de pagos, que recoge los ingresos y desembolsos en los intercambios con otros países, se disparó un 55,1% el pasado año al alcanzar los 69.834 millones de euros. Esa cifra pulveriza todos los registros anteriores, es 2,5 veces superior a la de 2004 y representa un 7,6% del Producto Interior Bruto (PIB); un porcentaje sin precedentes desde la Transición a la democracia, que ha encendido las alarmas de las instituciones.

Detrás de ella se esconde una preocupante pérdidas de competitividad de la economía nacional, cada vez menos capaz de satisfacer sus propias necesidades -por ello se ve obligada a comprar más bienes en el extranjero- y, a la vez, con mayores dificultades para vender sus productos en otros países.

Ello se traduce en un deterioro de la balanza comercial, que elevó un 32% sus 'números rojos' durante el pasado ejercicio al situarlos en 69.834,4 millones, según los datos que difundió ayer el Banco de España. Las exportaciones sólo aumentaron 4,3%. Esa modesta mejora es consecuencia, en parte, de la persistente atonía en el consumo de la zona euro; en especial, de Alemania y Francia, los dos principales clientes de las empresas españolas. También obedece a la creciente competencia de Europa del Este y de Asia, que han invadido la UE con artículos a precios sin competencia gracias al bajo coste de su mano de obra. Mientras tanto, las importaciones ascendieron casi el triple -un 11,6%- por la fortaleza que mantiene el gasto de las familias.

Tradicionalmente, ese desfase del comercio exterior se ha visto compensado con los ingresos procedentes del turismo, la primera industria del país. El agravamiento de la situación es fruto de que la primera de esas variables repunta con fuerza, mientras la segunda desciende, aunque sea de forma moderada. El pasado año aportó 25.667,5 millones de euros, un 3,52% menos que en 2004. Esa caída es consecuencia de que los extranjeros que visitan España aumentan a ritmo lento y, en paralelo, gastan cada vez menos. Los ingresos por este concepto avanzaron apenas un 3,52%. Por contra, los desembolsos de los españoles en otros países subieron un 24% por su creciente tendencia a disfrutar de vacaciones en el exterior, que denota a su vez una mejoría en el nivel de vida.

El efecto del petróleo

La balanza de rentas amplió un 32,5% su saldo negativo hasta los 18.163,7 millones, mientras la de transferencias registró un déficit de 2.043,1 millones de euros, frente a los 'números rojos' de apenas 43,8 millones del ejercicio anterior. La necesidad de financiación de la economía se elevó un 70%, hasta sumar 60.788,8 millones.

El notable deterioro que ha experimentado en el último lustro el saldo de España en sus relaciones con el exterior es el resultado de tres factores que inciden en proporciones similares, según explica un reciente informe del servicio de estudios del BBVA: un tercio responde a la factura del petróleo -energía importada a elevado precio-; otro, al mayor crecimiento de la economía, con las consecuencias derivadas de la mejora del poder adquisitivo de los consumidores; y el último, y seguramente el factor más importante, al deterioro de la competitividad.

No se puede ignorar, por otra parte, que en tiempos no tan lejanos España era receptora de fondos de sus emigrantes, y ahora ocurre lo contrario como resultado del rápido aumento de las remesas que los inmigrantes realizan hacia sus países de origen.



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