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Jueves, 16 de marzo de 2006
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El asalto israelí a la cárcel de Jericó desata una crisis interna en Fatah
Dirigentes palestinos exigen la dimisión de Abú Mazen y el desmantelamiento de la ANP
El asalto israelí a  la cárcel de Jericó desata una crisis interna en Fatah
ALIVIO. Dos de los periodistas secuestrados por las milicias se abrazan tras ser liberados. / AP
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Decenas de dirigentes, incluidos varios parlamentarios, y de afiliados de Fatah escribieron ayer una carta al presidente palestino, Mahmud Abbas (Abú Mazen), en la que le instan a dimitir y a desmantelar la Autoridad Nacional tras la «humillación sin precedentes» a que Israel le sometió con la operación militar llevada a cabo el martes en la prisión de Jericó, en la Cisjordania ocupada.

Los firmantes alegan que carece de sentido que el líder de la ANP continúe en el cargo mientras el Gobierno hebreo viola de manera sistemática todos los acuerdos que ha firmado con los palestinos, y la comunidad internacional permanece callada.

En su opinión, Abú Mazen debe desmantelar la Administración autónoma para que sea bien Israel o la comunidad internacional quien se haga cargo de los territorios ocupados. Y es que, consideran que es incluso preferible que Tel Aviv vuelva a gobernar Cisjordania y Gaza que continuar por un camino que no conduce a ninguna parte. «Es necesario que pidas a la comunidad internacional que asuma la responsabilidad de la conducta de Israel y de los derechos del pueblo palestino», dicen los firmantes, para quienes el Ejército no habría asaltado y destruido la prisión de Jericó si no hubiera contado con el apoyo de EE UU y Reino Unido. Los promotores de la misiva añaden que el «proceso diplomático» se ha terminado.

«Crimen imperdonable»

Abú Mazen, que a la vista de muchos palestinos es una simple marioneta, calificó de «crimen imperdonable» la intervención de Jericó y denunció la connivencia de los monitores de Washington y Londres que vigilaban a los detenidos en la prisión. «Desgraciadamente, el único objetivo de esa operación era humillar a la Autoridad Palestina y obtener provecho electoral en Israel. Fue un asalto ilegal. Nosotros habíamos ofrecido asumir la responsabilidad y cambiar a los monitores, pero Israel lo rechazó», añadió el líder palestino.

Abú Mazen hizo, asimismo, un llamamiento a las milicias para que no causen daño a la docena de ciudadanos extranjeros que el martes fueron secuestrados. Todos ellos ya han sido liberados y se encuentran a salvo sin ninguna consecuencia.

Tampoco cesaron las reacciones en los territorios palestinos, donde se celebraron numerosas manifestaciones. Tanto en Cisjordania como en la franja de Gaza se observó una huelga general que fue secundada prácticamente por toda la población.

En Israel, en cambio, se vivió una jornada eufórica. El primer ministro en funciones, Ehud Olmert, fue quien más salió ganando habida cuenta de que una gran parte de la población hebrea recibe con agrado los excesos que se cometen contra los palestinos. De hecho, todos los analistas coincidieron en señalar que esta operación redundará en beneficio de Kadima en las elecciones del próximo día 28.



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