La bronquitis que padece Arnaldo Otegi ha llevado a la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional a aplazar casi un mes uno de los juicios a los que el líder de Batasuna debía hacer frente durante esta semana. El tribunal decidió ayer retrasar hasta el próximo lunes 10 de abril el proceso en el que se acusa al dirigente de la izquierda abertzale de un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo por su participación en el homenaje al militante de ETA José Miguel Beñarán 'Argala', en diciembre de 2003 en la localidad vizcaína de Arrigorriaga.
Los magistrados que se encargan de este caso han optado por dar un plazo de tiempo a Otegi para que se recupere de la bronquitis que sufre desde el fin de semana y que le mantiene recluido, por orden judicial, en su domicilio de Elgoibar. La enfermedad ha motivado, asimismo, que el juez Fernando Grande-Marlaska haya pospuesto 'sine die' su comparecencia ante la Audiencia Nacional tras haberle acusado de ser uno de los «inductores» de los altercados que se registraron el pasado jueves durante la jornada de huelga general convocada por Batasuna.
Otegi, que se encuentra en libertad bajo fianza de 400.000 euros por la causa que le implica en la financiación de ETA a través de las 'herriko tabernas', se expone en el juicio por su participación en el homenaje a 'Argala' a una solicitud por parte del fiscal de 15 años de prisión. La acusación le imputa haber realizado apología de la banda, cuando en el acto celebrado en Arrigorriaga el 22 de diciembre de 2003 en recuerdo del 25 aniversario de la muerte del dirigente etarra Otegi colaboró en la colocación de una gran pancarta con el lema 'Organizar la independencia y el socialismo. Luchar merece la pena. 1978-2003' junto a un retraro de 'Argala'.
«Ruido» en el pecho
Además, el líder de la coalición abertzale acabó su alocución a los presentes con la expresión en euskera 'Gora euskal gudariak' ('Viva los soldados vascos'). El proceso contra Otegi, que comenzó a ser instruido en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) por su condición de aforado en el Parlamento vasco, fue remitida a la Audiencia Nacional una vez que se convocaron las pasadas elecciones autonómicas y disolvió la Cámara de Vitoria.
El estado de salud del portavoz de Batasuna volvió a constituir uno de los focos de atención de la jornada. El forense del Juzgado de Eibar que visita cada doce horas a Otegi en su propio domicilio recomendó ayer su paso por el hospital de Mendaro para que se le efectuaran unas radiografías. Según fuentes de la izquierda abertzale, el médico le apreció «ruidos» en el pecho, por lo que envió una «directriz» al juez Grande-Marlaska para que autorizara su traslado al centro privado.
Con el permiso judicial, escoltado por varios agentes de la Ertzaintza y acompañado de Joseba Permach, Otegi salió de su domicilio pasadas las cuatro de la tarde hacia el hospital de Mendaro, donde permaneció algo más de una hora. A la salida del centro médico, el líder de la coalición abertzale rehusó profundizar en su estado de salud, aunque confesó que la situación se puede prolongar durante unas cuantas jornadas.