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Jueves, 16 de marzo de 2006
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POLÍTICA
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El PNV alerta de que la paz no avanza y llama «infantil» a Batasuna
La formación jeltzale denuncia que se «está mareando la perdiz» y se da de plazo hasta junio
El PNV alerta de que la paz no avanza y llama «infantil» a Batasuna
DECLARACIÓN. Íñigo Urkullu, durante su comparecencia. / EFE
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El PNV perseveró ayer en el duelo dialéctico que mantiene con Batasuna, en una declaración pública que deja entrever una cierta inquietud de los jeltzales ante unas expectativas de paz que no terminan de concretarse en el cese de la violencia. «Llevamos 16 meses mareando la perdiz, repitiéndonos, pero sin, hasta ahora, adelantar nada», aseveraron los peneuvistas, quienes responsabilizaron principalmente de la falta de avances en la búsqueda de la paz a ETA y a la formación ilegalizada, y amagaron con mover ficha si no se produce un alto el fuego de aquí a junio. Batasuna, zanjaron, «debe superar su infantilismo y demostrar un mínimo de madurez», lo que implica dejar de atribuir al resto de partidos y, en concreto al PNV, sus «incapacidades, indecisiones» y «errores».

El portavoz del Euzkadi buru batzar, Íñigo Urkullu, arrancó su comparecencia ante los medios de una manera peculiar: dio lectura a un comunicado valorando la voluntad de la izquierda abertzale de trabajar por las vías políticas y subrayando su propia apuesta por una mesa de diálogo multipartita. Al finalizar, Urkullu desveló que ése fue el escrito que difundió el PNV el 15 de noviembre de 2004: es decir, 24 horas después de que Arnaldo Otegi y los suyos escenificaran la declaración de Anoeta. Y se apoyó en lo dicho entonces para incidir en que todo «sigue en vigor» 16 meses después, porque «poco ha cambiado» y «no se ha producido nada nuevo sustancial».

Desde que empezaron a alentarse las expectativas sobre un final de la violencia más o menos próximo, el PNV ha advertido en más de una ocasión del peligro de que el eventual camino hacia la paz se enquiste si ETA no depone las armas; pero ésta constituye, posiblemente, la primera ocasión en la que se refiere de manera tan descarnada a la ausencia de avances de calado en un proceso cuyo protagonismo -reiteró Urkullu- corresponde al Gobierno y a la izquierda radical. Los peneuvistas combinaron ese mensaje escéptico con un endurecimiento de sus críticas a Batasuna, reflejo del malestar que alberga por el trato que le dispensa el grupo ilegalizado.

«Seriedad y madurez»

«Es hora», avisó Urkullu, de que tanto ETA como su entorno demuestren «la seriedad» y «la madurez» que «se le debe a la sociedad vasca». Batasuna, añadió a renglón seguido, «no puede un día menospreciar» al PNV, exigirle «lealtad al día siguiente» y terminar «acusándole de obstaculizar el proceso de paz que aún no se ha iniciado». El portavoz jeltzale afirmó que su partido ha hecho «cuanto estaba en su mano» por la pacificación: primero, «acordar» con el PSOE la resolución del Congreso en favor de un final dialogado de la violencia, luego asegurar a Zapatero «la lealtad comprometida» y, por último, presentar su propio documento sobre paz y normalización.

Batasuna, concluyó Urkullu, no ha hecho nada de eso, se mueve en «la incoherencia» y resulta «cada vez más cuestionable su sentido de la lealtad»; un reproche sobre el que no quiso extenderse acogiéndose a la privacidad de los contactos entre ambos partidos. La declaración del PNV finaliza enfatizando que sólo ETA y Batasuna pueden hacer realidad el cese de la violencia y la incorporación a las vías políticas. «La sociedad vasca sigue a la espera», constató Urkullu, quien, no obstante, aseveró que aún «queda tiempo» este semestre para «sustanciar» el proceso de paz. De lo contrario, el calendario corre y los partidos tendrán «que dinamizar» la exigencia de los vascos de que desaparezca la violencia, aunque el portavoz jeltzale no despejó si eso se traduciría en un llamamiento a la movilización social.

Antes había reclamado al Gobierno de Zapatero que «humanice la política penitenciaria» y que evite «las desmesuras en la acción de la Fiscalía General» -la única alusión, velada, al posible encarcelamiento de Otegi-. Junto a ello, llamó a evitar pronunciamientos que «desorienten», lo que identificó luego con cambios de criterio operados en Batasuna y los socialistas.

Horas antes, Joseba Egibar había efectuado su propia lectura: a su juicio, ETA ha tomado ya la decisión de dejar las armas y está «administrando los tiempos». El líder del GBB apostó por buscar un acuerdo que aúne distintas sensibilidades políticas, pero defendió la validez de una «mayoría democrática» para efectuar una consulta popular.



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