El Correo Digital
Jueves, 16 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
SOCIEDAD
SOCIEDAD
«Quizá sería mejor morir»
El médico y el secretario de Juan Pablo II relatan su vida de paciente y revelan que le diagnosticaron Parkinson en 1991
«Quizá sería mejor morir»
Una de las últimas apariciones públicas de Juan Pablo II. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Se va a cumplir un año de la muerte de Juan Pablo II, el próximo 2 de abril, y un libro publicado ayer describe el lado menos conocido del que en realidad fue su aspecto más familiar en los últimos años: su declive físico y su relación con la enfermedad. Lo han escrito las dos personas que lo vivieron más de cerca, su médico personal durante 25 años, Renato Buzzonetti, y su secretario, monseñor Estanislao Dziwisz. Aporta detalles inéditos y el mismo título, 'Lasciatemi andare', es la confirmación de cuáles fueron sus últimas palabras: «Dejadme ir a la casa del Padre». Hay otra frase, no conocida hasta ahora, que dijo cuando descubrió que no podía hablar, el 27 de marzo de 2005, al asomarse a San Pedro: «Quizá sería mejor que muriera, si no puedo cumplir mi misión... Hágase tu voluntad, 'Totus tuus'».

El texto más 'informativo' es el de su médico, redactado con escrupuloso rigor clínico. Comienza con el atentado de 1981 y cuenta cómo a la ambulancia que llevaba al Papa al hospital se le bloqueó la sirena, por lo que hubo que recurrir a la bocina para abrirse paso. En el frenesí por ganar tiempo hacia la sala operatoria se derribaron dos puertas para atajar por el camino más corto. Wojtyla necesitó una trasfusión de 3.150 mililitros de sangre, que llegó desde la reserva especial apartada desde 1979 para él en el hospital Bambino Gesú, al lado del Vaticano.

«Dolor sed »

«Dolor... sed... Como a Bachelet», fueron sus primeras palabras al despertar, un dato curioso que revela cómo el Papa pensaba haber sido atacado por las Brigadas Rojas. Vittorio Bachelet, alto magistrado italiano amigo suyo, había sido asesinado por el grupo terrorista un año antes. La psicosis de 'los años de plomo' marca aquellos recuerdos: en junio, cuando le hicieron una ecografía en su apartamento, suspendieron la emisión de Radio Vaticana porque las ondas interferían en el equipo, pero tuvieron que insistir en la emisora porque pensaban que se trataba de un sabotaje terrorista.

Buzzonetti revela que los primeros síntomas de Parkinson de Juan Pablo II se remontan a 1991, aunque la prensa no comenzó a hablar de ello hasta 1993 y el Vaticano sólo lo admitió en 1996. Su médico le describe como un buen paciente «que pagaba el precio de una edad que no coincidía con la biológica», debido a su vida difícil, y siempre deseoso de volver al trabajo. Un mes antes de morir, cuando le aconsejaron hacer la traqueotomía, «preguntó con conmovedora sencillez si no se podía dejar para las vacaciones de verano».



Vocento