No debe de ser agradable ver nuestra propia muerte como una premonición y vivir con ello a cuestas. Con esta premisa juega 'Destino Final 3', tercera entrega de una saga de terror adolescente que explota la raíz de nuestros miedos. Convertida en jugosa franquicia, James Wong, director de la primera película vuelve a la carga con un cuento macabro que se basa una vez más el recurso del 'contador de cadáveres': un grupo de jóvenes va perdiendo la vida cruelmente según avanza la acción, cada uno de ellos de un modo aún más horrible que el anterior.
Si en anteriores ocasiones los incautos protagonistas hacían una pedorreta a la muerte sorteando el choque de un avión en una autopista, esta vez las pobres víctimas se libran de un brutal percance en una montaña rusa que se estrella ante la mirada atónita de los visitantes a un parque de atracciones. Nadie esquiva a la encapuchada de la guadaña, confirma 'Destino final 3'. La cinta costó 25 millones de dólares y sólo el primer fin de semana de su estrenó amasó 20 en la taquilla americana. Wong se sirve de un desatado sentido del humor, negro como el carbón, y de una retahíla de espectaculares efectos especiales para dar cuerpo a un entretenimiento escalofriante no exento de tensión, que encandilará a los fans del género fantástico.