Michel Salgado atribuyó ayer gran parte de la responsabilidad de la crisis del Madrid a Florentino Pérez. Aunque no citó directamente al ex presidente, criticó con dureza su dimisión y su permisiva actitud con las estrellas del equipo, a quienes consintió demasiados privilegios. «Cuando no se cumplen los objetivos y las cosas van mal, lo fácil es salvarse, pero lo mejor es que cada uno acepte su parte de culpa», respondió el lateral gallego cuando se le preguntó si se sentía aludido por las manifestaciones de Florentino, el día de su despedida, en las que lamentó haber «maleducado a los jugadores».
«Un equipo de fútbol no puede permitir una serie de cosas que se han permitido aquí, y eso al final nos ha pasado factura», denunció Salgado, que reconoce que los futbolistas no son los únicos culpables de la crisis del Madrid. «Los jugadores tenemos la culpa que tienen todos en el club. Siempre se ha culpado a los jugadores de todo, pero hay muchas más cosas. Aquí culpables somos todos. Si todos hubiéramos hecho o no hubiéramos permitido ciertas cosas nos habría ido mejor», sentenció.
Salgado no se ve fuera del Madrid al final de temporada, aunque deja su futuro en manos del club, y considera que a partir de ahora «hay que apoyar al nuevo presidente, hacer borrón y cuenta nueva y empezar de cero». «Todos tendremos que analizar internamente los errores cometidos en el pasado, pero no sólo del equipo, sino de todos en general», insistió el lateral, que también aprovechó su presencia en conferencia de prensa para elogiar a López Caro: «Está haciendo un gran trabajo y ha conseguido que se trabaje intensamente y a un gran nivel».
También se mostró muy enfadado por la repercusión que ha tenido su reacción en el banquillo de Son Moix, junto a Raúl y Helguera, cuando no festejaron el gol que Sergio Ramos marcó al Mallorca. «Llevo siete años en este club y es la primera vez que un partido lo pierden tres tíos que están en el banquillo». Respecto a su situación en el Madrid, cuando aún le quedan cuatro años de contrato, aseguró no estar preocupado por la revolución que llevará a cabo Fernando Martín.