Cinco goles encajados en 180 minutos. Números relativos al Logroñés, un conjunto que sólo había recibido siete en los veintiún partidos precedentes, que afronta la visita de un necesitado Calahorra con pequeñas dudas que han puesto en el disparadero la fortaleza y seguridad de la que hacían gala los blanquirrojos.
El trabajo defensivo -no confundir con tareas exclusivas de la zaga- parece atravesar una ligera crisis que surge en el peor momento de la temporada. El acierto y el peligro que traerán el domingo Israel, Barbarin y Villarroya, entre otros, obliga al Logroñés a volver a ser un equipo consistente y rocoso en su estadio -han cedido ante los otros dos aspirantes, Fundación y Haro-.
Su entrenador Juan Carlos Herrero justifica que «apenas nos crean ocasiones de jugada y que todos han sido por acciones desafortunadas; ante auténticos golazos poco se puede hacer». Sin embargo, estos problemas 'de azar' generan dudas en el aficionado.
César, uno de los refuerzos de invierno blanquirrojos, ha visto desde el campo los últimos goles encajados. Curiosamente ha coincidido con su aparición en el once titular -ante el Haro, Moreno estuvo en el banquillo; y frente al Villegas, Edu adelantó su posición-.
«Son circunstancias del fútbol. Nos han tirado seis veces a puerta y nos han marcado cinco», comenta el central. «Ahora lo que hace falta -prosigue- es mantener la portería a cero para crear más seguridad en el equipo». Algo que le hace falta al Logroñés si quiere superar al Calahorra.
Un rival que anda revuelto en otros menesteres y que puede beneficiarse de esa ausencia de presión. Llega a Las Gaunas con mucho que ganar y nada que perder -están separados por siete puntos-. Ante las comentadas dudas, los logroñeses deberán estar atentos los artilleros rojillos, encabezados por su máximo goleador, Israel, que acumula 19 tantos en lo que va de temporada.
«Bloque competitivo»
El delantero madrileño, de hecho, no da importancia a los últimos resultados del Logroñés: «Son un bloque muy competitivo. La defensa es una de las mejores de la liga y haber recibido cinco goles en dos partidos no quiere decir nada. César, Moreno, Edu, Mata... da igual quien juegue porque son grandes defensas».
Aun así el atacante rojillo tratará de buscar las cosquillas a la zaga blanquirroja. Pero no será el único porque el abanico de alternativas se amplían en el Calahorra desde la llegada de Barbarin -ha metido dos goles en el último encuentro-.
En este sentido, Israel argumenta que «antes, cuando el partido estaba igualado tenía mucha presión porque la gente esperaba que yo marcara. Desde que ha venido Barbarin la responsabilidad del gol es mayor y eso me da más tranquilidad».
Tranquilidad, una cuestión que necesitan zanjar cuanto antes tanto Logroñés como Calahorra. Los primeros para confirmar que los últimos resultados han sido anecdóticos y que están capacitados para imponerse a un rival directo -algo que aún no han logrado en Las Gaunas-. Los segundos, para volver a meterse en la lucha por la fase de ascenso.