La atmósfera de desbandada que flota estos días sobre la coalición de centroderecha de Silvio Berlusconi se enrareció aún más ayer con varias declaraciones de sus aliados, pero sobre todo con una explosiva salida del polémico ex-ministro, Roberto Calderoli, el de la camiseta de las viñetas de Mahoma. Basto pero sincero, dijo en televisión su parecer sobre la controvertida reforma de la ley electoral, el cambio de reglas en el reparto de escaños aprobado por el Gobierno 'in extremis' y que le beneficiará en las generales del 9 y 10 de abril: «Lo digo francamente, la he escrito yo pero es una 'porcata' (cerdada) hecha intencionadamente para crear dificultades a la derecha y a la izquierda».
El comentario de Calderoli, fiel a la línea antisistema del partido de Umberto Bossi, refuerza la idea de que la ley electoral está pensada para impedir una victoria de la oposición, o por lo menos hacer su gobierno más inestable o directamente imposible, a través de un empate con un triunfo de cada bloque en el Congreso y el Senado. El politólogo Giovanni Sartori, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, ya dijo que el nuevo sistema era «un truco astuto, pero muy sucio» para intentar hacer ganar las elecciones a Berlusconi.
Es lo que siempre ha dicho la oposición, pero oírselo decir al autor de la ley es otra cosa. Tratándose del factor que determinará el resultado de las elecciones, ayer se sucedieron las reacciones de indignación. Sobre todo en uno de los cuatro socios de gobierno, los democristianos de UDC, que se oponían a la reforma y tuvieron que tragar con ella, con dimisión incluida de su secretario general, Marco Follini. «Me avergüenzo de Calderoli y de que haya sido ministro», comentó ayer Follini.
División en la derecha
La jornada trajo otros síntomas de división interna en el centroderecha, que cada vez discute más el liderazgo de Berlusconi. Ante la posibilidad de que su partido, Forza Italia, no sea el más votado, sus socios están tomando posiciones y el vicepresidente, Gianfranco Fini, líder de Alianza Nacional, anunció que en caso de victoria él sería primer ministro si saca «un voto más» que 'Il Cavaliere'.
La condición de rareza democrática de la Liga Norte se acentuó más ayer con una noticia del Parlamento Europeo: los cuatro diputados de la formación han sido expulsados de su grupo, que encima ya era el de la extrema derecha y los 'euroescépticos', Independencia y Democracia. La decisión no ha sido motivada oficialmente, pero se relaciona con la polémica de la camiseta de Calderoli.