El coordinador de Batasuna, Joseba Permach, realizó ayer una advertencia al Gobierno y al PSOE desde la puerta de la Audiencia Nacional: la «persecución» del partido ilegalizado y de sus líderes es «totalmente incompatible con una apuesta de paz, con una apuesta por un proceso de solución». La advertencia se produjo antes de conocer el dictamen del juez Fernando Grande-Marlaska sobre Pernando Barrena, Rafa Díez Usabiaga, Juan Joxe Petrikorena y Arantza Zulueta y un día después de que el responsable de Askatasuna, Juan María Olano, fuera encarcelado.
Batasuna, a través de Permach, quiso lanzar tres mensajes. El primero, que el PSOE «sigue manteniendo intacta la estrategia de guerra y represión contra la izquierda abertzale y contra Euskal Herria». El dirigente individualizó la crítica en el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, al que avisó de que «es incompatible afirmar que se mantienen intactas las esperanzas de paz y, a la vez, mantener esta estrategia».
El segundo mensaje consistió en denunciar que la, a su juicio, estrategia contra Batasuna «ha resultado ineficaz para acabar con la izquierda abertzale y con las ansias de paz y libertad del pueblo vasco» y que la represión «sólo ha servido para el alargamiento del conflicto».
En tercer lugar, aprovechó el escenario de la Audiencia Nacional para «hacer un llamamiento a los ciudadanos del País Vasco, a los agentes políticos, sociales y sindicales para denunciar de forma clara y contundente esa realidad». Animó a la ciudadanía vasca a que «salga y tome parte en las movilizaciones los próximos días».
Proceso de resolución
Horas antes, en Bilbao, el sindicato LAB también ahondó en las críticas al PSOE e incluyó, además, al PNV. Su responsable de comunicación, Txutxi Ariznabarreta, aseguró que las «maniobras, juegos y sabotajes» que, en su opinión, ambos partidos protagonizan no van a conseguir «sacar del carril» a la izquierda abertzale, que, según insistió, mantendrá su apuesta por que «se abra de una vez un proceso real de resolución del conflicto».
Ariznabarreta advirtió a socialistas y peneuvistas de que «si están tentados» en intentar obtener «una situación ventajosa» ante un hipotético proceso de paz, «por este camino van muy mal». El dirigente del sindicato abertzale, antes de conocer el dictamen de Grande-Marlaska sobre los cuatro responsables de la izquierda radical, aseguró que la situación «se está poniendo extremadamente grave». Su intervención aludió de forma directa al presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, del que dijo que tiene «total responsabilidad» sobre el auto judicial, al que considera «una provocación a toda la ciudadanía vasca».