La visita que realizaron ayer los Príncipes de Asturias a Guipúzcoa tuvo un cariz eminentemente económico. La visita a la nueva sede de la Cámara de Comercio del territorio comenzó alrededor de las 12.00 horas. Tras el recibimiento que le brindaron las numerosas autoridades presentes, Don Felipe y Doña Letizia accedieron al hall del edificio, donde un dantzari bailó un aurresku de honor interpretado por el Orfeón Donostiarra. A continuación, el Príncipe descubrió una placa conmemorativa del acontecimiento.
En su discurso, el heredero de la Corona manifestó su «gratitud y honor» por haber sido invitado junto a la Princesa a esta inauguración, pues les brinda la ocasión de «estar de nuevo en el País Vasco, una tierra que tanto queremos y admiramos». Así, expresó su «afecto» a los guipuzcoanos e hizo una mención a su estancia en la capital donostiarra durante su viaje de novios.
Posteriormente, realizaron un recorrido por las instalaciones, al término del cual tomaron parte en el cocktail organizado por la entidad. Después se trasladaron a almorzar al restaurante de Juan Mari Arzak, antes de acudir al Parque Tecnológico de Miramón para inaugurar el edificio de Telecomunicación de la Universidad de Navarra.
En el exterior, numerosos ciudadanos esperaron la entrada y salida de Don Felipe y Doña Letizia, a los que recibieron con aplausos y vítores. No obstante, también se concentró un grupo de jóvenes radicales que corearon lemas contra la Monarquía y a favor de la independencia. No se produjo ningún incidente.