El Congreso aprobó a mediados del año pasado la reforma legal que introdujo cambios en la normativa del divorcio operativa en España desde 1981. Entre otras novedades, desde el pasado julio es posible divorciarse a los tres meses de la boda, no hace falta esgrimir causas para ello, suprime la separación previa obligatoria y regula la custodia compartida de los hijos. Es decir, facilita y agiliza el proceso de ruptura matrimonial. Por ello, era de esperar que en estos seis meses que lleva en vigor la reforma, las cifras de disolución de parejas crecieran en España, y así ha sido. Un informe realizado por el Consejo General del Poder Judicial revela que las rupturas matrimoniales aumentaron un 21% en el segundo semestre de 2005, justo cuando empezó a funcionar el llamado 'divorcio express'.
Resulta llamativo ver la evolución en el número de rupturas. De 2000 a 2003 creció un 32,8%, es decir, a razón de una media del 11% al año. En cambio, en 2004 subió tan sólo un 6,5%, lo que hace suponer que un buen número de parejas esperaban la aprobación de la reforma en 2005 para evitar dificultades, lo que posiblemente ha provocado ese incremento del 21% desde que empezó a funcionar la nueva ley. Haciendo caso, sin embargo, a las cifras totales del año, este crecimiento se queda sólo en un 9%, ya que la primera mitad de 2005 funcionaba aún con la antigua normativa y hubo que esperar a julio para experimentar esa fuerte subida.
Por otro lado, los divorcios se han triplicado, una aumento que ha ido parejo a una disminución equivalente en las separaciones. Esto significa que se ha producido un trasvase, quizás porque la gente que antes debía pasar obligatoriamente por un proceso de separación para divorciarse, ahora prefieren llegar directamente a la disolución total del vínculo.
Proporción: siete a uno
Según el estudio, en el segundo semestre de 2004 se tramitaron 22.703 divorcios, frente a los 59.908 del mismo periodo de 2005, con la reforma ya vigente, es decir, casi el triple. En cambio, las separaciones pasaron de las 37.260 del segundo semestre de 2004 a las 13.016 de 2005, alrededor de la tercera parte. La proporción actual es de siete divorcios por cada separación.
El estudio desmenuza también el modo en que se ha producido la disolución de las parejas. Los divorcios de mutuo acuerdo se incrementaron el año pasado casi un 81% respecto de los registrados en 2004, y un 70,3% los no consensuados. En paralelo, las separaciones de forma amistosa descendieron un 35,36%, y las que necesitaron de litigio cayeron un 27,42%.
Hace unos años, las rupturas contenciosas eran mayoritarias, pero la tendencia ha cambiado y ahora las parejas prefieren terminar con su vínculo evitando mayores problemas. En 2004, las rupturas consensuadas, ya sean divorcios o separaciones, fueron 79.127, frente a las 47.646 litigiosas, es decir, alrededor de un 50% más. En 2005, estas cifras crecieron. Las de mutuo acuerdo sumaron 84.420, frente a las 55.003 contenciosas, cerca de un 60% más.
Los autores del estudio confirman que la reforma facilita el proceso de disolución del matrimonio, «al ser más rápido y directo para el divorcio sin necesidad de esperar la separación, como ocurría antes. Es innegable la importancia que la nueva ley ha tenido y sus rápidas y concluyentes consecuencias».